3 cosas que harán de tu vecindario un mejor lugar para vivir
¿Te quejas de tus vecinos? ¿Y tú que les enseñas a tus hijos para ser buenos vecinos? 3 cosas que harán de tu vecindario un mejor lugar para vivir.
Adriana Acosta Bujan
¿Recuerdas cuando tu mamá con un grito te metía de la calle a tu casa? Sin duda, si ahora lo comprendes, fue porque te dio una buena educación. ¿Recuerdas que tu papá te regañaba si escuchabas la música a un volumen muy alto y tú simplemente lo disminuías? De nuevo, también si hoy haces lo mismo con tus hijos adolescentes, fue porque te dio una buena educación.
Con todo, a nivel mundial, eso es cada vez menos frecuente. Como civilización, cada vez ignoramos más cómo convivir de manera civilizada. Hoy pareciera que se ha olvidado respetar a los vecinos en cuestiones tan sencillas como no tirar la basura en la calle o no hacer escándalos con la música a todo volumen, entre tantas otras actitudes cotidianas.
No está de más recordar algunas reglas de civilidad y buen comportamiento en nuestras actividades diarias, en aras de generar una convivencia que tienda al crecimiento y busque el bien común. Por ello me permití escribir estos consejos que buscan ayudarte, y ayudarnos en general, a cuidar a nuestra sociedad y generar vínculos de empatía con la comunidad:
1. No tirar basura en la calle
Siendo como eres hoy, un padre y madre responsable y a todas luces con educación, no te debería de ser muy difícil inculcar a tus pequeños hijos el hábito de no tirar basura en la calle; sin embargo, y muy a pesar de lo que te enseñaron tus padres, acabas tirando desechos en la calle, con lo que estás enseñando a nuestros hijos a hacer lo mismo.
Las envolturas de celofán de las golosinas que les compras a los niños, los pequeños envoltorios de las galletas que les diste y un sinfín de plásticos y envolturas de todo tipo a los cuales no les pones atención, terminan en la calle y lo peor, lo haces frente a tus hijos, quienes después seguirán el ejemplo.
Desecha de forma adecuada desde las piezas más pequeñas hasta las más grandes y si puedes, enseña a tus hijos la importancia del reciclado; puedes comenzar con los útiles escolares, palos de paletas o popotes, lavándolos perfectamente y reutilizándolos en alguna decoración o manualidad que dará a tus hijos un aprendizaje de ecología y respeto por los demás.
2. No hacer ruidos exagerados
Una buena manera de respetar y ser respetado es evitar los ruidos excesivos, no digo que te refugies en una concha o que no salga un solo ruido de tu casa, porque eso es inevitable, pero en la medida de lo posible enseña a tus hijos a escuchar música o a practicar con sus instrumentos musicales con un volumen moderado.
Un buen modo de lograr esto es que la familia completa disponga de un solo equipo de sonido o amplificador, así se podrá respetar lo que uno escucha y ve dentro del hogar, moderando los volúmenes para lograr una sana convivencia y adecuada comunicación, que se verá reflejada en el futuro inmediato en la convivencia adecuada con la comunidad cercana.
Lee: El molesto vecino ruidoso… ¿Acaso soy yo?
3. Disponer de las heces de tus mascotas
Un problema serio y de muchos años, es la falta de la debida atención a las mascotas, desde la existencia de espacios para perros y gatos hasta el desecho poco adecuado de sus heces. Te aseguro que no te despiertas cada mañana con el hedor de heces de gatos o de perros en tu casa, por ello es importante inculcar en los hijos cómo manejar estos desechos en casa o en la vía pública.
Recuerda tener a la mano, al llevar a pasear a tu perro, una serie de bolsas para recoger sus heces y si se trata de desechos de gatos, procura cerrar muy bien la bolsa donde los deposites a fin de evitar olores desagradables o acumulación de moscas.
Si tus hijos te observan respetar el entorno en el que vives y a la gente que te rodea en la colonia, la comunidad o el barrio, les transmitirás una valiosa educación, necesaria para la sana convivencia actual y con las generaciones por venir.
Ahora, si tienes vecinos que hacen alguna de estas tres cosas, te invito a leer: ¡No soporto a mis vecinos!