Cómo salir de tus deudas y no ser esclavos de ellas

Decídete a saldar tus deudas, pero asegúrate de hacerlo bien y por las razones correctas.

Rafael Vázquez

¿Cuándo fue la primera vez que te preocupó tu deuda? ¿Fue cuando tu tarjeta de crédito fue rechazada? ¿Fue cuando te avergonzó estar delante de tu acreedor y no tener con qué pagarle, ni tener una excusa suficientemente razonable o convincente?

No te engañes: las deudas son una forma moderna de esclavitud. Toda deuda y toda compra a crédito implican un riesgo y casi siempre una pérdida. El que contrae la deuda está condenado, por lo general, a pagar un interés anual, mensual o diario, según sea su contrato, lo que hace que sea cada vez más difícil terminar de pagar un monto determinado.

Quienes hemos usado tarjetas de crédito sabemos que las instituciones financieras piden un pago mínimo al mes. Si cumples con ese pago mínimo la institución te sigue concediendo crédito, o sea que puedes seguir incrementando tu deuda. Pero pagando sólo lo mínimo tu deuda podría incrementarse de manera exponencial y esclavizarte por mucho, mucho tiempo.

Es posible que tu creciente deuda te atormente día y noche si has dejado de pagar porque tus ingresos ya no te lo permiten. Y tu historial crediticio te puede afectar no sólo económicamente, sino también en lo social, familiar y emocional.

Si ya decidiste eliminar tus deudas, debes considerar los siguientes consejos para evitar que pagarlas cause más daños de los problemas que resuelve.

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No salgas de tus deudas con la intención de contraer otras nuevas

Sanear tus deudas y limpiar tu historial crediticio para conservar o extender tu línea de crédito es una conducta financiera malsana y signo de una compulsión psicológica.

No contraigas deudas nuevas para saldar deudas viejas

Los bancos y otras instituciones de servicios financieros ofrecen en la actualidad comprar la deuda que tienes en otro banco y bajar la tasa de interés para que puedas pagarla. Sé que parece una solución caída del cielo, pero la única verdad es que prolonga tu servidumbre por más tiempo.

Prepara un plan de pago y cúmplelo

Destina un porcentaje de tus ingresos fijos para pagar tus deudas. Programa los mayores pagos posibles para que en el menor tiempo quedes libre. ¡Y paga puntualmente! Algunos bancos te recompensan por mostrar tu disposición a saldar tu deuda y la reestructuran condonando alguna cantidad o intereses.

Usa tus ingresos extra para saldar tus deudas

Si recibes un bono extra, un premio económico, una compensación especial, tu aguinaldo o un aumento de sueldo, no te lo gastes, úsalo para pagar tus deudas.

Disciplínate

Paga puntualmente y sin faltar a ninguna promesa o compromiso de pago. Busca la forma que te funcione para que no falles, y ¡no falles!

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Una vez que hayas terminado de pagar tu deuda, ahorra un porcentaje de tu ingreso fijo. No lo gastes. Especialmente si recibes dinero extra, como el descrito en el punto número 4. Hace poco escuché a un gurú de las finanzas decir: “No conozco a nadie que ahorre lo que recibió de aumento.” Una vez que hayas salido de tus deudas, el ahorro es la virtud exactamente opuesta al vicio del endeudamiento innecesario.

Por último, nunca más contraigas deudas a menos que sea estrictamente necesario. Un gran líder social dijo una vez que la única deuda justificable es la que se adquiere para comprar una casa. Si ahorras, planeas y te disciplinas, podrás salir de cualquier contingencia (como una enfermedad prolongada) y lograr cualquier meta (como completar estudios superiores) sin necesidad de contraer deudas.

Disfruta el resultado final. Haber podido salir de la servidumbre de tu deuda tendrá repercusiones más grandes de lo que te imaginas. Te ayudará a recuperar la confianza en ti mismo y fortalecerá tu capacidad de cumplir otros sueños sin importar lo ambiciosos que sean, porque habrá sido uno de los proyectos más serios y exitosos que hayas podido emprender.

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