Cómo salvar una relación en 45 minutos

El secreto para desarrollar amor y cercanía pudo haber sido descubierto hace casi dos décadas, en un laboratorio, por un hombre llamado Dr. Arthur Aron.

Rachel Chipman

A principios de este año, The New York Times publicó un artículo acerca de cómo enamorarse. El autor, Mandy Len Catron, describió su experiencia imitando un estudio que tuvo como objetivo construir la cercanía entre los participantes de dicho experimento —y ella, de hecho, se enamoró de su compañero de estudio—.

Pero, ¿en qué consistía exactamente este experimento? Si bien ha habido muchos proyectos de investigación similares, el original fue publicado en 1997 por el Dr. Arthur Aron. El procedimiento era relativamente simple. Los sujetos eran emparejados y se les daba 36 preguntas a responder en 45 minutos. Estas preguntas eran cada vez más personales, a medida que la lista seguía. Al terminar el estudio, los participantes, en promedio, calificaron sus relaciones con su “pareja de 45 minutos” de ser tan cercana como las relaciones normales de sus vidas. Por otra parte, el 30 por ciento de los participantes calificaron sus “relaciones de 45 minutos” de ser ¡Todavía más cercanas, que las relaciones cercanas en sus vidas!

Tal vez esto no era amor en sí, pero dos de los participantes en el estudio original se enamoraron y se casaron, inclusive Mandy Len Catron se enamoró de su actual pareja cuando intentó el mismo experimento.

También tengo otra historia que puedo compartir referente a este tema. Cuando conocí a mi marido, no sabíamos acerca de este estudio, y no teníamos esta lista de preguntas. Sin embargo, nuestras conversaciones se hicieron muy personales – muy rápidamente. Tres días antes de que ‘oficializáramos’ nuestra relación, él ya sabía dónde quería que me pidieran matrimonio. Nos encantaba hablar de nuestros ideales, la sociedad, de nuestras experiencias y nuestras metas. Todavía lo hacemos.

La pregunta es, ¿qué preguntas se hicieron estos participantes los unos a los otros? ¿Por qué eran tan poderosas estas preguntas? El orden de las preguntas es importante. Parte de la “magia” es que, a lo largo de los 45 minutos, el grado de intimidad de estas preguntas incrementa. Estas son algunas de las preguntas:

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Dada la elección de cualquier persona en el mundo, ¿A quién te gustaría invitar a cenar?

¿Cuándo fue la última vez que cantaste a solas? ¿Y para otra persona?

¿Tienes un presentimiento secreto sobre cómo vas a morir?

Nombra tres cosas que tu pareja y tú, tienen en común.

¿Hay algo que has soñado hacer desde hace mucho tiempo? ¿Por qué no lo has hecho?

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¿Qué cosas son demasiado serias para ser usadas en broma?

Etcétera. Ahora, para leer la lista completa (en inglés), haz clic aquí.

Las 36 preguntas en el estudio del Dr. Aron no son mágicas, pero están diseñados para generar cercanía entre las partes que las compartan. Y así, a través de estas preguntas, podemos aprender lo que la cercanía es.

Es saber qué cosas tienen valor para alguien. Es saber los miedos de esa persona. Es saber de dónde viene y para donde va en la vida. Es poder identificarse el uno con el otro. Lo más importante, es compartir parte de uno mismo, confiar mutuamente.

En realidad el estudio no necesariamente crea amor. Pero cuando realmente conoces los valores y los temores de una persona, de dónde viene, hacia donde va — es decir, cuando te identificas con esa persona y compartes tus cosas personales, confiando y permitiéndole que confíe en ti— ¿Podrías resistir enamorarte de esa persona?

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¿Qué sería de nuestras relaciones más importantes, si recurrimos el uno al otro, si llegamos a conocernos en estas formas y elegimos confiar y ser digno de confianza?

¿Qué pasaría si les preguntáramos a nuestro cónyuge acerca de sus sueños de toda la vida y le preguntáramos por qué no los ha hecho realidad? Probablemente nos enteraríamos no solo de sueños secretos, sino de lo que nuestra pareja considera que es realmente importante.

¿Qué pasaría si le preguntáramos a nuestros padres acerca de sus recuerdos más preciados? Probablemente los escucharíamos hablar de los momentos más felices de su vida, descubriríamos lo que los hace felices y entenderíamos mejor cómo servirles de una manera más significativa.

¿Qué pasaría si ponemos nuestros brazos alrededor de nuestros hijos y les preguntáramos cómo se sienten acerca de sus relaciones con nosotros? Probablemente terminaríamos entendiendo la mejor forma de expresar nuestro amor por ellos y estimular el desarrollo de nuestros hijos.

Y, finalmente, ¿qué pasaría si nos sentáramos con los que amamos y les contáramos sobre nuestros miedos, esperanzas, deseos y recuerdos? Nos sentiríamos conocidos —lo cual es importante—, pero por encima de ello, nos sentiríamos amados por aquellos a quienes amamos y permitiríamos que nos conozcan de una manera más profunda.

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Sí, bien mirado, podrías llegar a enamorarte, o a salvar tu matrimonio o a fortalecer tu familia, en solo 45 minutos.

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_Traducido por Miguel Jaimes del artículo de Rachel Chipman: How to save a relationship in 45 minutes

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Rachel Chipman

Rachel Chipman graduated with a bachelors degree in family life and human development. Her current goals are to read more, to write more, and to learn to type while holding her infant daughter.