La prioridad de Santa Claus no es lo que tú crees

¿Qué estará haciendo en estos momentos Santa? ¿Cómo organiza su día el 24 de diciembre? ¿Alguna vez te lo has preguntado?

Marilú Ochoa Méndez

Imagina conmigo que podemos transportarnos al Polo Norte un 24 de diciembre y ser testigos de lo que realmente ocurre en la vida de Santa Claus ese día, ¿me acompañas? Seamos silenciosas, no queremos que nadie nos vea. ¡Pon atención, te sorprenderás de lo que sucederá!

¡Mira! Santa ya se ha levantado y recibe de la señora Claus un chocolate caliente con galletas. Se miran amorosos mientras desayunan. Al terminar, se dan un beso y ella le ajusta su chaqueta, ya que Santa debe estar muy bien abrigado para aguantar toda la noche la entrega de regalos. Santa se dirige al almacén, donde guarda los regalos que los niños del mundo esperan, con una mezcla de alegría y ansiedad.

Cuando el trineo al fin se eleva en los aires, Santa está contento. Él sabe de la felicidad tan grande que traerá a los niños con lo que lleva consigo. Los pequeños saben que los deseos se cumplen, que pueden pedir y tener la seguridad de recibir aquello que han soñado. Esto es lo que hace a Santa tan feliz, es la razón por la que ama esta misión que se le ha encomendado: llevar alegría a muchos niños que sufren, que lloran, que se enfrentan a las normales frustraciones de la vida. Ellos saben que —si han sido buenos— no hay razón para no recibir un detalle lindo esta Navidad.

Pero, ¡alto! Santa no toma el camino acostumbrado. ¿Qué no debe dirigirse ahora a las chimeneas de los hogares del mundo? ¡Nadie nos contó que Santa hacía estas pausas! Rodolfo el reno sigue las indicaciones de Santa con mucha naturalidad, ¡parece que esto es algo cotidiano en su agenda para este día! Entonces, dan la vuelta. Santa les pide detenerse en un frío pueblecillo. ¿Puedes creerlo? ¡Él va a bajarse del trineo! ¿Qué mosca le ha picado ahora a Santa Claus?

Muy a su pesar, los renos se quedan en su sitio mientras siguen con la mirada a nuestro personaje principal: parece que quieren acompañarle. Ya en las calles del pueblo, Santa Claus saluda a las personas, quienes no se sorprenden demasiado con su presencia (tú y yo estamos en ascuas, ¿qué sucederá?). Un pequeño le entrega una galleta, que él recibe feliz. Entonces, se dirige a un quiosco muy iluminado donde unas personas observan una escena que tú y yo conocemos desde hace tiempo: Jesús y María, con el Niño recién nacido. Entonces, se pone de rodillas y le adora. ¡Qué hermosísima escena!

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En este bellísimo video vemos parte de la historia que te he narrado arriba. ¡Es conmovedor! ¿Te imaginabas tú que esta escena sería parte de lo que Santa Claus hace cada Nochebuena?

Para mí, ésta genial idea expresa el reto que tenemos tú y yo este año: vivir la Navidad con sus prisas, sus compras, sus ricas cenas y la hermosa compañía de los que amamos; pero también vivirla honrando a Jesús, doblando la rodilla ante el Rey de Reyes que nos enseña con Su sencillez y humildad lo más valioso de la vida: el amor. Y sí: sin importar qué religión profeses, este es un buen momento para asisitir a la iglesia, para venir a Cristo, para renovar tu espiritualidad.

¿Cuál será tu prioridad esta Navidad?

Mi deseo de Navidad para ti es que hagamos lo mismo que Santa. Que compartamos con los nuestros la visión trascendente y profunda que realmente deberíamos celebrar este día, con o sin regalos: que un pequeño Niño dejó la Gloria del Cielo para venir a la Tierra a salvarnos. Hoy —como entonces—, en este mundo plagado de vicios, violencia e injusticia, Él llega nuevamente a recordarnos que quiere nacer en nuestros corazones, para que ayudemos a que cada vez más paz se esparza en nuestra convivencia diaria. ¡Feliz, feliz Navidad!

Te invito a releer: Qué quitar y qué añadir para mantener vivo el espíritu de la Navidad.

También puedes releer: Un acercamiento al espíritu de la Navidad.

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Marilú Ochoa Méndez

Enamorada de la familia como espacio de crecimiento humano, maestra apasionada, orgullosa esposa, y madre de siete niños que alegran sus días. Ama leer, la buena música, y escribir, para compartir sus luchas y aprendizajes y crecer contigo.