Tener en casa a un enfermo terminal. Caridad y humanidad, cuidados que precisa

La vida presenta de manera constante grandes retos. Uno de estos es la enfermedad terminal de un familiar. Acá dejo algunas recomendaciones para que el tiempo que le quede de vida sea colmado de amor y calidad en medio de la dificultad.

Erika Otero Romero

Hace unos años a mi abuela materna le diagnosticaron cáncer en el hígado. Fue una noticia devastadora que –obviamente– nos tomó por sorpresa. El oncólogo le dio un pronóstico de tres meses de vida. Para ese momento mi abuela vivía con nosotros, lo que daba por sentado que hasta el día de su muerte estaría en nuestra casa. Esta experiencia nos llevó a vivir de manera directa todo el deterioro físico y mental que tuvo en esa etapa tan difícil, pero, al mismo tiempo, nos permitió vivir una de las más tiernas experiencias de vida que mi familia y yo pudiéramos enfrentar.

Nadie en absoluto está preparado para una situación así. Recuerdo a mi madre ir cada día al hospital a verla desde temprano y regresar ya caída la tarde. Al poco tiempo la trajeron a casa y estuvo con nosotros por tres meses más de lo que había diagnosticado el especialista. Esta situación me enseñó una gran cantidad de cosas que hoy comprendo con claridad, y que hacen que sea consciente de lo que es la VIDA y todo lo que trae consigo.

Cuando tienes un enfermo terminal en casa los cuidados y la atención a tener con él o ella aumentan. Pese a esto, el que alguien esté “sentenciado a muerte” no es una limitante para disfrutar y aprender de tu familiar todo lo que puedas, mientras sus limitadas condiciones de salud se lo permitan. Es por esta razón que deseo dejar en este apartado una serie de aspectos a tener en cuenta para hacer más cálidos, acogedores y “humanos” los últimos momentos de quien amas:

Procura para tu familiar una habitación

en la que esté cómodo y que, a la vez, tenga un rápido acceso en caso de una emergencia, y que esté cerca de las otras habitaciones.

especialistas, enfermeras, trabajadoras sociales y psicólogos vayan al hogar del enfermo

En la actualidad los servicios médicos permiten que los especialistas, enfermeras, trabajadoras sociales y psicólogos vayan al hogar del enfermo, a fin de procurarle una mejor atención y comodidad.

Advertisement

La calidad de vida que le des a tu ser querido es lo que hace la diferencia

si no es tu deseo ver sufrir a tu familiar procura estar al tanto de la comodidad, aseo, alimentación a horas establecidas y el suministro adecuado de las medicinas o el oxígeno

entre el tiempo de vida que tendrá y las condiciones de salud que pueda llegar a tener. En otras palabras, si no es tu deseo ver sufrir a tu familiar procura estar al tanto de la comodidad, aseo, alimentación a horas establecidas y el suministro adecuado de las medicinas o el oxígeno (este depende de la enfermedad).

Comparte tiempo con él

Cuidar en casa a un enfermo terminal no es tan complejo como parece. Puedo decir que la rutina diaria no tendrá mayores alteraciones que la preparación de los alimentos que el paciente requiera, su aseo diario y la compañía que tú y los demás familiares le puedan brindar, estando al tanto de lo que desee compartir; eso cambiará su situación de vida en gran manera.

Ponte en sus zapatos

Es decir, piensa cómo te sentirías si fueras quien estuviera postrado en una cama o silla de ruedas, que te vieras limitado a depender de lo que otros hagan por ti. Para nada es una situación por la que uno quiera pasar; sin embargo, las cosas pueden cambiar en tanto tu desees comprometerte con la calidad de vida que desees proporcionarle y la consideración –NO LÁSTIMA– que le tengas al enfermo. Recuerda que cualquier día puede ser el último que pases con él.

Escucha siempre lo que diga

Un enfermo terminal va a pasar por cinco fases psicológicas que literalmente lo pondrán todo al revés: 1. Negación, 2. Irritación y rebeldía, 3. Sumisión y pacto, 4. Depresión, desánimo, pena y 5. Aceptación, resignación y paz. Teniendo en cuenta estos pasos tendrás que llenarte de paciencia y amor para ayudarlo a atravesarlas.

Espera lo peor y disfruta lo mejor

Ya tienes la seguridad de que tu familiar tiene un límite de tiempo en este mundo; por ello, haz que tanto para él como para ti sus momentos sean agradables, libres de sufrimiento (lo que esté al alcance de tu mano) y cuando llegue el momento de la “despedida” procura darle la paz y compañía que merece, para que pueda continuar hacia su destino.

Advertisement

Tener a un enfermo en casa es una situación difícil que altera la cotidianidad de la vida. Aun así, al final de la partida solo queda la satisfacción del bien hecho por nuestros seres amados. Siempre he creído que una persona deja de existir en el mismo momento en que sus familiares ya no lo recuerdan; es por esta razón que cada momento de nuestra existencia debe ser vivido de manera consciente y con plenitud, haciendo todo lo que te propongas para ti y los tuyos con mucho amor; esa es la clave.

Toma un momento para compartir ...

Erika Otero Romero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.