Primeros cuidados con un bebé prematuro en casa

Ser padres de un bebé prematuro puede ser una experiencia abrumadora. Se necesita apoyo, información y la fortaleza de Dios. Mira aquí los primeros cuidados para un bebé prematuro en casa.

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  • La noticia de estar embarazada cambia a cada mujer de diferente forma. Ese momento de confusión, asombro o infinita felicidad queda guardado en la memoria, porque, planeado o no, la vida nunca volverá a ser la misma. Comienza entonces la hermosa espera de la fecha aproximada. Pero… de repente todo cambia: el bebé que esperabas en cierto mes, por diferentes motivos, se adelanta. (Un bebé nacido antes de la semana 36 de gestación se considera prematuro).

  • Las razones que provocan los nacimientos prematuros son varias, algunas previsibles y otras no tanto. Pueden incluir infecciones, embarazos múltiples, el fumar, hipertensión o bajo peso de la madre, estrés, entre otras; aunque muchas veces la causa es desconocida.

  • Es muy probable que el recién nacido haya pasado sus primeras horas de vida en una incubadora. Esta experiencia puede ser muy dura para los padres. El ver a su hijo y tener que dejarlo en una incubadora, con un tubo de oxígeno en su rostro, canalización del suero en su brazo, alimentación umbilical y parches que miden sus latidos, o el ver cómo se le extrae sangre de la yugular, es muy triste. Pero no se debe olvidar que el pequeño está con vida, aferrándose a esta con una fuerza tan grande, en la cual puede verse el poder de Dios.

  • De modo que, ya sea que haya pasado un tiempo en la incubadora o no, ahora estás en casa con un recién nacido, desvalido y demasiado pequeño, sin saber de manera exacta cómo cuidarlo o de qué manera tu vida puede ser diferente de las demás madres. Mira aquí unas cuantas luces sobre los primeros cuidados con un bebé prematuro en casa:

  • Alimentación

  • Si el pequeño siguiera dentro de tu cuerpo tendría un suministro constante de nutrientes, que no necesitan pasar aún por un proceso digestivo. Pero fuera, su pequeño estómago, que todavía no se ha desarrollado por completo, debe comenzar a hacer su labor. Por lo tanto, su alimentación no va a ser igual a la de un bebé normal. La cantidad y el intervalo entre alimentaciones serán distintos, y deben ser determinadas por el pediatra.

  • Los bebés prematuros no tienen suficiente fuerza en sus mandíbulas, por lo que la acción de alimentarse puede costarles un esfuerzo extraordinario, y esto puede ocasionarles pérdida de peso y desnutrición. Lo ideal es adquirir tetillas blandas para que ese esfuerzo sea mínimo. La mejor elección es la leche materna, pero, de no ser posible, existen leches especiales para niños prematuros.

  • El momento en que tu hijo comienza la ablactación (introducir, de manera progresiva, alimentos distintos a la leche materna) también debe ser indicado por un pediatra. Por lo general toman en cuenta, no la edad en cuanto al nacimiento, sino la edad que tendría si hubiera nacido la semana cuarenta. En este sentido no es recomendable seguir los consejos de tus amigos, que pueden ser bien intencionados; el pediatra y ustedes, como padres, deben ser una mancuerna inquebrantable en cuanto a las mejores decisiones para tu hijo. Ese momento cuando tu bebé pasa de la leche materna a alimentos más sólidos debe ser determinado con base en su desarrollo de una manera individualizada.

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  • Su respiración

  • Al nacer los prematuros presentan problemas para respirar, porque sus pulmones no están totalmente desarrollados, al igual que el sistema nervioso central, que es el que controla la respiración. En el vientre materno los bebés tienen un mecanismo diferente para respirar, que evita que el oxígeno pase por sus pulmones; de esta forma pueden recibir el oxígeno que les proporciona su madre. Al momento del parto este mecanismo cambia, pues se cierra un conducto y el oxígeno comienza su ruta normal. Los prematuros, sin embargo, algunas veces no logran ese cambio por completo, por lo que sufren de apnea, que significa que se quedan un rato sin respirar. Este problema disminuye conforme el bebé alcanza su normalidad.

  • En el momento en que lo dan de alta el bebé debe haber superado estos problemas, o no deben ser tan frecuentes. Lo mejor es estar pendiente de sus respiraciones y, en caso de notar algún cambio, llamar al doctor de inmediato.

  • Patrones de sueño y llanto

  • Las primeras semanas el niño pasará la mayor parte de su tiempo dormido; además, es muy probable que no llore demasiado; cuando el llanto se vuelve más frecuente puede ser una señal de su desarrollo.

  • Temperatura

  • A los bebés prematuros les cuesta más esfuerzo mantener su temperatura corporal, por lo que debe procurarse que la habitación sea un lugar con una temperatura agradable.

  • Lo más importante al ser padres de un bebé que no llegó a término de gestación es estar informado y en constante comunicación con el pediatra. El esfuerzo será grande, pero ver el desarrollo diario de tu hijo constituirá una satisfacción indescriptible.

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Myrna del Carmen Flores es maestra de inglés y madre de dos jóvenes.

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