El temor, herramienta para aprender de nosotros mismos

El instinto nos indica huir y evadir el sentimiento de temor. Sin embargo, cuando nos permitimos experimentarlo se convierte en una gran herramienta para aprender de nosotros mismos y de nuestro alrededor.

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  • De las muchas emociones que sentimos, pocas nos hacen huir a toda velocidad como el temor. Evitamos, a toda costa, la apariencia, el sentimiento y la realidad de sentirlo. Experimentar temor crea ambigüedad, ansiedad, y poca confianza en nuestra habilidad para lidiar con situaciones difíciles. Más que nada, el temor nos quita el sentido de control y la confianza de que podemos hacer algo para cambiar nuestra condición o situación; el temor usualmente nos indica que no sabemos qué va a suceder, y esa noción nos aterroriza.

  • Aunque todas estas descripciones son acertadas, cabe decir que el temor cumple también una función, tal como todas las otras emociones que somos capaces de sentir; nos da información acerca de lo que pasa adentro de nosotros y a nuestro alrededor, únicamente es cuestión de saber no sólo por qué es importante entenderlo, sino también cómo usarlo. Cabe decir que para que sea benéfico tenemos que prevenir que llegue a un punto de pánico, pues en ese instante las ventajas se evaporan. A continuación te comparto algunas sugerencias que te pueden ayudar a manejar el temor y a no querer huir de él:

  • 1. Presta atención al mensaje que te quiere dar

  • Cuando experimentamos temor por lo general nuestro primer instinto es evadirlo, pero si hacemos lo contrario y le prestamos atención nos daremos cuenta de que cumple una función específica. El temor nos puede indicar peligro, que algo tiene que cambiar, incluso inconformidad o negación de algo que es importante. De la misma forma, también nos indica quiénes somos (por lo común a lo que le tenemos miedo nos indica partes nuestras que son importantes) y quiénes queremos ser; nos mantiene centrados en la realidad y nos brinda una actitud de humildad y gratitud por lo que tenemos en nuestra vida, pues nos recuerda –a veces de forma dolorosa– que esto puede cambiar en cualquier momento. Por lo tanto, al prestarle atención nos daremos cuenta de que nos da información y su carácter es invaluable.

  • 2. Deja ir la ilusión de control

  • El sentir control nos proporciona una idea de seguridad, esa sensación de que tenemos algo “bajo control”. El temor, por su parte, nos hace sentir fuera de control, fuera de línea y, por ende, nuestra seguridad se desvanece. Sin embargo, debemos de llegar a la aceptación de que muy pocas cosas están en su totalidad bajo nuestro control, esa es una de las características de esta vida y un rasgo de madurez: aceptar lo que podemos y lo que no podemos controlar. Cuando aceptamos aquellas cosas que no podemos manejar, el sentir temor ya no nos incomoda tanto, pues sabemos que es natural sentirlo y que hemos hecho todo cuanto podemos hacer al respecto.

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  • 3. Creer que existe un plan mayor del que se puede ver

  • Independientemente de si eres religioso o no, es indispensable que creas que existe un plan mayor de lo que tus ojos temporales te permiten ver. La vida es una sabia maestra y de alguna u otra forma nos enseña las lecciones que debemos de aprender; esto incluye aquellas experiencias dolorosas que nos llenan de temor. Pero cuando llegamos a creer en este plan superior, el temor no se vuelve pánico y nos mantiene centrados en lo que es en realidad importante.

  • 4. Familiarízate con el sentimiento y dale la bienvenida

  • Parte del pánico que le tenemos al temor es que nunca nos hemos dado la oportunidad de experimentar cómo se siente, pues apenas se asoma buscamos eliminarlo. La naturaleza del temor es aquella que en cuanto más busques eliminarlo más grande y poderoso se hace (como la oscuridad, que cuanto más crece menos se ve); por esto mismo es mejor que cuando el temor se anuncie te permitas experimentarlo, familiarízate con él y, hasta cierto punto, intenta darle la bienvenida a sabiendas de que en cuanto menos lucha le presentes, más rápido pasará.

  • No tenemos que pasar nuestra vida huyendo de un sentimiento que nos puede ser útil si tan sólo prestamos atención al mensaje y evadimos darle lucha. El sentir temor es parte de ser humanos, y como tal tiene la capacidad de enseñarnos grandes cosas acerca de nosotros, de nuestras circunstancias y de los demás, solamente hay que permitírselo.

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Denhi Chaney es egresada de la Universidad de Brigham Young con maestría en Terapia de Matrimonio y Familiar. Denhi también es esposa y madre de un niño. Puedes contactarla en .

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