Entonces... ¿Cuántas emociones hay?

Es fácil confundir las emociones auténticas con sensaciones o sentimientos y estados del ser, y por eso terminamos confundidos, sin saber cómo manejarnos. Cuando nos conocemos mejor automáticamente comienza a llegar nuestro crecimiento.

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  • Los seres humanos somos capaces de sentir un sinfín de matices emocionales. No obstante, existen únicamente cinco emociones auténticas,que confundimos con “sensaciones, sentimientos y estados de ánimo o del ser”. Se caracterizan porque se experimentan, ni se dan ni se quitan, y describen y valoran nuestro estado de bienestar. Lo complicado comienza cuando descubrimos internamente algo que no nos agrada, porque no es posible manejar de forma adecuada lo que no conocemos. Al estudiar nuestras emociones podemos saber, en muchos casos, su origen, duración e incluso intensidad; es más sencillo comprenderlas, entrenarlas y encauzarlas.

  • A lo largo de la vida, no obstante que al nacer expresamos estas cinco emociones, nos adiestran para ocultarlas o sustituirlas hasta llegar a la confusión, que puede ir de lo simple hasta lo patológico, donde no se halla la salida y surgen situaciones inexplicables, crisis existenciales, de llanto o de pérdida sin sentido aparente. Hoy trataré de explicar lo más claro posible cuáles son estas emociones y cómo se disfrazan a lo largo de nuestra vida.

  • Las emociones auténticas y/o naturales son

  • La ira

  • Es enojo o enfado. Se desencadena por factores como frustración, impotencia, angustia prolongada, desesperación, celos, desconfianza, entre otros. En algunas circunstancias la persona puede perder la razón y cegarse al punto de cometer actos de violencia hacia sí mismo y hacia otros, que van desde el maltrato verbal o físico al homicidio o suicidio. Presentar cuadros de ira de forma constante pueden ser fatales para la salud, pues las consecuencias se manifiestan a lo largo del tiempo en algunos órganos del cuerpo, somatizándolos; además, se derivan de ella sentimientos negativos como odio, resentimiento, amargura y soledad, con repercusiones nocivas en las relaciones familiares y sociales.

  • El miedo

  • Puede ir desde una sensación de temor hasta el terror extremo. Se presenta al percibir algún peligro real o supuesto, presente, pasado o futuro. Se dice que está relacionado con la ansiedad. Constituye un mecanismo de supervivencia y de defensa, que hace responder con rapidez y eficacia ante situaciones adversas; manda asimismo señales y advertencias como un dispositivo de emergencia y seguridad. Se convierte en patológico cuando nos paraliza, domina nuestra razón y desencadena fobias, sin permitirnos hacer una vida normal. Podría también producir pánico y hacernos vivir con miedos desproporcionados.

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  • La tristeza

  • Se caracteriza por un decaimiento en la moral. Su expresión es de abatimiento y dolor, que podría manifestarse a través del llanto. Es un síntoma de la depresión. Si la tristeza es profunda puede desencadenar un estado patológico crónico que altera la afectividad. Incluye pesimismo, desmotivación y desesperanza. Por lo regular aparece al perder un afecto significativo, al sufrir una desgracia, al sentirnos solos o decepcionados. A veces sentimos tristeza porque somos seres solares y durante los días oscuros el cerebro suele generar, en una cantidad mayor, melatonina, una sustancia que nos provoca sueño. El cerebro tiene centros de control que determinan los cambios de humor y el ritmo diario de actividad del organismo, que cumplen su función a través de la luz que entra por los ojos; la dopamina aumenta cuando la luz golpea el fondo del ojo, que es la responsable del estado de alerta. Por eso, en un día nublado la gente dice “el día está triste”; tal vez no sepan de dónde proviene la frase, pero tiene razones científicas.

  • La alegría

  • La palabra en latín significa “vivo y animado”. Se le denomina como un estado interior fresco y luminoso, con un alto nivel de energía; una poderosa disposición generadora de bienestar se manifiesta en el lenguaje, en la apariencia personal, en las decisiones y actos. En su forma más enérgica podría resultar euforia, cuyo vocablo griego significa “fuerza para soportar”, lo cual indica que la persona puede aguantar el dolor y la adversidad. Cuando ésta se genera por cortos periodos de tiempo puede ser incluso benéfica (por ejemplo, en un estadio de fútbol); sin embargo, al experimentarla por períodos de tiempo largos, o inducida por drogas químicas, puede generar un estado depresivo inmediatamente después del episodio.

  • El afecto

  • Es la capacidad del ser humano de experimentar susceptibilidad ante determinadas alteraciones que se producen en el mundo real y en su propio yo. Algunos autores opinan que la emoción es un proceso individual, que el afecto es interactivo, se otorga y recibe. Sin embargo, como emoción surge desde un estado puro del YO, es interno e individual.

  • Emociones que quedaron sin expresar

  • Francisco, un niño de 5 años, perdió a su gatita, que fue arrollada por un automóvil. Su tío, al verlo triste, le dijo: “Los niños no lloran, se aguantan como los machos”. Ahora, a sus 25 años, Francisco no puede comprender por qué ver a un gato pequeño lo embarga un sentimiento terrible y termina llorando.

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  • Emociones que han sido sustituidas por otras

  • Con 4 años Raquel era una niña activa y mostraba interés por aprender. Expresaba su alegría de manera auténtica. Al regresar a casa, su madre le repetía: “Por tu culpa siempre me duele la cabeza”. Raquel, ahora con 16 años, si tiene un motivo para estar alegre –salir de fiesta o a divertirse– sin saber por qué se siente culpable y triste.

  • Emociones que manifiestan un juego psicológico

  • Eduardo, un pequeño de 4 años, jugaba alegre con las muñecas de su prima Andrea. Su padre, invariablemente, al verlo, lo inhibía: “Deja de jugar con muñecas, es cosa de viejas”, y él quizás lo interpretó, a su corta edad, como “No debo sentir alegría cuando juegue con muñecas”. Ahora tiene 11 años y destroza cada muñeca que ve. No sabe a ciencia cierta por qué. Cambió su alegría auténtica por enojo acumulado.

  • ¿Puedes identificar algunas situaciones similares en tu vida? ¿Cuáles? ¿Cómo podrías modificarlas? Conforme más sepas sobre tus emociones mayor será la posibilidad de hacer consciente lo que deseas sentir, tener la oportunidad de modificar lo que no te agrada por algo que te haga sentir mejor. El cambio y la respuesta se encuentran dentro de ti. ¡Actúa ahora!

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Julia Tort es Lic. en Preescolar y Psicología, asesora y especialista en Estim. Temprana, prenatal, del aprendizaje y liderazgo, escritora y madre de 3 hijos. Actualmente vive en San Juan del Río, Qro. México. E-mail contacto: lic.juliatort@hotmai

Sitio Web: https://www.facebook.com/julytort

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