El andamiaje correcto para construir una sana autoestima en nuestros hijos

En muchas ocasiones los niños tienen estallidos emocionales. La manera de aplicar correctivos muchas veces es impropia, porque lejos de enseñarles a conocer sus emociones y canalizarlas, les enseñamos a reaccionar como un adulto. ¿Cómo enseñarles?

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  • Las cosas son así

  • Los niños desde muy pequeños, tienen la facultad de absorber e interiorizar el conocimiento y la visión de mundo de los adultos que le rodean. Por ejemplo, si el niño tiene un padre golpeador, o uno que es amoroso y gentil, no cuestionará ni a uno ni a otro. Simplemente absorberá esquemas de comportamiento, y entenderá que “las cosas son así”, y él, cuando crezca, muy probablemente hará lo que vio hacer en los primeros cinco años de su vida. Aunado a ese ejemplo está un aspecto muy importante: la comunicación verbal que el adulto da al niño, la cual es crucial para que éste último pueda desarrollar un lenguaje interno que le ayudará a aprehender esos fundamentos experienciales de que he hablado arriba.

  • Es muy importante que el adulto se exprese en voz alta cuando piensa acerca de las acciones del niño y le dé un sentido pedagógico a la experiencia. A esto se le llama “responder” o ser proactivo, no reactivo. Cuando el adulto se desespera y reacciona, ya sea con enojo, o con cualquier conducta negativa, le está enseñando al niño, a través del ejemplo, a hacer lo mismo y la inteligencia emocional de éste no podrá desarrollarse sanamente. Las acciones hablan más fuerte que las palabras, por ello cuando un niño pasa por una etapa de estallidos emocionales o situaciones que se salen de control debido a la falta de límites, el adulto debe canalizar su enojo, pues realmente la conducta que presente al niño, no es contra el adulto, sino que es una situación que está encendiendo una alarma que indica “¡enséñame cómo!”

  • Aprender a manejar la frustración

  • Luego entonces, todo berrinche o rabieta es un buen momento para ver un área de oportunidad donde ambos pueden crecer. No todo en la vida debe ser doloroso para llevar las mejores lecciones. El dolor indica que hay que cambiar las estrategias para alcanzar la fluidez. Así que si tu hijo te da dolores de cabeza, entonces es momento de jugar a “darle nombre a…” Permíteme explicarme: Los niños, por su corta experiencia en la vida, no siempre pueden identificar racionalmente lo que sienten, sólo lo manifiestan emocionalmente, así que debe aprender cómo se llama y cómo se maneja.

  • Entonces, la próxima vez que tu hijo haga un berrinche, grite, llore y explote, en vez de gritar más fuerte que él, amenazarlo y enojarte, lo que él necesita es que tú hagas lo contrario: respiras, lo observas y con una voz apacible, melodiosa y que imprima seguridad le dirás: “Sé cómo te sientes, alguna vez yo también me sentí (enojada, frustrada, impotente, etc.) Sin embargo descubrí que sentirme así no me hace conseguir lo que quiero, hay otras formas mucho mejores”. Cuando lo veas más tranquilo será porque tú lo estás (eso se llama empatía), los niños son altamente empáticos y por eso se enganchan a tu respuesta emocional. Entonces es determinante aquí lo que hagas y digas, para su aprendizaje emocional y su valía personal.

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  • No acepto tu conducta, pero a ti te amo

  • Siempre dile de esta manera: “Lo que no me gusta es tu conducta, pero tú me encantas y te amo”. Uno como adulto debe estar siempre consciente de que los pensamientos, las emociones, las actitudes y las conductas pueden ser entrenadas, y que en todo momento existe el poder de elegir las adecuadas. Sin embargo hay que ejercitarlas y fortalecerlas directamente en el campo de acción. Cuando no las entrenamos, y respondemos perdiendo el control de nosotros mismos, perdemos nuestra dignidad.

  • Así que, siempre antes de actuar, entrénate para pensar y permitirle a tu hijo salvar su dignidad ¿Cómo? Enfocándote en lo que él debe cambiar, que es su conducta, su forma de accionar, sus estrategias, para conseguir lo que anhela. Puedes salvarle siempre su identidad con una simple frase.

  • La manera correcta y la manera incorrecta

  • Manera correcta: “Te comportas como (un desobediente, un grosero, o la conducta indeseable que esté cometiendo)”.

  • Manera incorrecta: “Eres desobediente, grosero, gritón, etc.”

  • Lo primero se puede cambiar, porque tiene que ver con una conducta, y no tiene que ver con su YO (quién ES). Además, en lo primero siempre tendrá el poder de elegir. Mientras que lo segundo tiene que ver con la estructura interna de identidad, la cual no se puede cambiar, por lo tanto no es lo mismo decir:

  • “Estás”

  • – Gordo, enojado, agresivo, etc. (Puede elegir cambiarlo), que:

  • “Eres”

  • – Gordo, enojado, agresivo, etc. (Se formula una etiqueta inconsciente de por vida, un guion del tipo: “las cosas son así”, que él mismo tratará de cumplir por siempre).

  • Recuerda: no basta con solo hablar o solo actuar. Cuida que siempre haya congruencia entre tu forma de pensar, sentir, actuar y hablar; entonces tus resultados serán óptimos en cualquier situación y además le estarás enseñando a tus hijos a aplicar adecuadamente sus estrategias. Te sugiero que hagas la prueba comenzando ahora mismo y apoya a quien lo necesite compartiendo esta información.

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Julia Tort es Lic. en Preescolar y Psicología, asesora y especialista en Estim. Temprana, prenatal, del aprendizaje y liderazgo, escritora y madre de 3 hijos. Actualmente vive en San Juan del Río, Qro. México. E-mail contacto: lic.juliatort@hotmai

Sitio Web: https://www.facebook.com/julytort

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