¿Por qué odio a mis padres?

El sentir odio en contra de tus padres es confuso y doloroso; sin embargo, existen situaciones en las que existe un por qué, que es importante saber.

Denhi Chaney

Pocas relaciones pueden llegar a ser más confusas que la que tenemos con nuestros padres. Muchas veces, por más que tengamos deseos de quererlos, no logramos sentir esa emoción, sino todo lo contrario: hay resentimiento, rencor y odio. El experimentar tales emociones en contra de ellos es confuso y doloroso, puesto que, por un lado, nos dieron la vida, pero por el otro no sentimos que nos hayan dado nada más.

Si al leer lo anterior te has identificado, quiero que sepas que no estás solo; varias personas se pueden ver reflejados en tales sentimientos y, por lo mismo, vale la pena analizarlo. Ahora, quiero aclarar que no me refiero al ocasional sentimiento de odio que la mayoría llegamos a sentir en contra de nuestros padres —durante la adolescencia es la etapa más común—, sino aquel que persiste a través del tiempo, y pareciera que solo aumenta en lugar de disminuir. Mientras existen muchas razones por las cuales nos podemos sentir de esta forma, te presento las más comunes que he encontrado en mi experiencia profesional:

1.  Te han fallado de forma importante

Todos los padres cometen errores, y de alguna u otra forma fallan; sin embargo, existen algunos yerros que van más allá de la equivocación que cometen aquellos padres que están haciendo su mejor esfuerzo. Un ejemplo, los padres que nunca te apoyaron en ocasiones importantes, como graduaciones, bodas, compromisos; es decir, cualquier acontecimiento que es de vital importancia fue ignorado por ellos.

2.  No respetaron a tu niño interno

Cualquier niño crece con las necesidades básicas de amor, aceptación, respeto y de sentirse valorado; que no cambian conforme uno crece. Estas necesidades —que no son privilegios— a veces no se reciben de parte de los padres y crean profundo dolor de niños que no se desvanece aun cuando ya son adultos, porque todos tenemos a un niño interno que debe de ser respetado.

3.  Hubo abuso

Muchos padres son abusivos física y emocionalmente con sus hijos, o recurren al control psicológico. Estas prácticas provocan heridas que no sanan con el tiempo por sí solas, y provocan sentimientos de odio más que cualquier otra acción, pues el abuso tortura el alma de aquel que lo padece.

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4.  Fueron negligentes

La negligencia puede considerarse un tipo de abuso. Existen padres que, a pesar de tener claras sus responsabilidades, no se hacen cargo de sus hijos. Puede ser, sin embargo, que no puedas recordar ningún momento en el que se te hizo de comer, te cuidaron, jugaron contigo o atendieron tus necesidades.

Si tras leer estos puntos te sientes identificado es importante que sepas que estas razones justifican de algún modo tu sentir. Te recomiendo que pienses en todas estas razones e intentes llegar a una conclusión del por qué de esto, pues el saber de dónde provienen las emociones constituye el primer paso para superarlas.

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Denhi Chaney

Denhi Chaney es egresada de la Universidad de Brigham Young con maestría en Terapia de Matrimonio y Familiar. Denhi también es esposa y madre de un niño. Puedes contactarla en .