En cruzada contra el bajo rendimiento escolar de mi hijo

¿Tu hijo tiene un bajo rendimiento escolar? ¿Deseas conocer cuáles son los motivos, y cómo ayudarlo? Se trata de una problemática cuya primera solución está en tu hogar. Y en este artículo encontrarás soluciones.

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  • El bajo rendimiento escolar indica que el alumno, sea por condiciones externas o internas, no procesa bien los contenidos que se le imparten en clases. Si bien esta no es una situación nueva en el ámbito académico, sí lo son las condiciones que alteran el normal desempeño escolar: bombardeo mediático, adicción a los videojuegos y dispositivos móviles, e internet como la reina madre de las distracciones. Estos y otros factores provocan que muchos niños y jóvenes muestren desinterés por asistir a la escuela o por realizar sus tareas. Lo importante de esta problemática es que puedas detectar las causas posibles para meditar las soluciones a tu alcance. Presta atención a estos factores:

  • Causas

  • Factores personales

    • Salud: estudiantes que acusan alguna enfermedad crónica o de alguna importancia pueden presentar inseguridad y malestar, lo que incide en la adaptación escolar. Asimismo, una deficiencia visual podría dificultar su función perceptiva y su destreza lectora.

    • Dificultad de lecto-comprensión: sucede cuando no se comprenden las consigas de los profesores o de los textos escolares.

    • Falta de ejercitación: insuficientes actividades prácticas o ejercicios para reforzar lo visto en clases.

    • Falta de atención y concentración: los niños suelen despistarse con facilidad; sin embargo, no es normal cuando esto se convierte en un hábito que deviene falta de respeto hacia el maestro, o cuando no puede retener cuáles serán las tareas para el día siguiente.

    • Alto coeficiente intelectual: es probable que el estudiante encuentre las tareas aburridas, puesto que les resultan fáciles.

    • Falta de motivación: no se valora el aprendizaje, ni la oportunidad de asistir a un establecimiento y recibir educación.

    • Frustración: la presión paternal frente a los resultados académicos generan frustración en el alumno cuando no obtiene las calificaciones esperadas.

  • Factores de tipo socio ambiental y familiar

    • Falta de comunicación entre padres e hijos sobre las actividades escolares, los niños o jóvenes pueden tomar esto como un aval de dejar sus tareas de lado. El acompañamiento paternal es esencial para reforzar el valor y la necesidad de la educación.

    • Exceso de televisión: estudios han determinado que sobrepasar las tres horas diarias incide en el nivel de atención.

    • Internet: su uso desmedido y no controlado solo afecta la capacidad de atención del estudiante.

    • Videojuegos: su adicción quita horas de sueño y de concentración.

    • Situaciones de bullying: incide tanto si el niño es víctima o victimario, puesto que las energías están puestas en defenderse, o en asumir el poder a través del abuso. De este modo también disminuye el interés por asistir a clases (más información aquí y aquí).

    • Compañero de al lado, que lo distrae durante clases.

    • Sueño y fatiga: no dormir lo necesario provoca que las energías no se repongan luego de un largo día de juego y estudio.

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  • Soluciones

    • Diálogo: conversar a diario con tu hijo te permitirá conocer justo a tiempo cuáles son sus inquietudes, dificultades y necesidades; de allí parten las demás soluciones.

    • Comunicación con maestros o profesores: es importante entablar un diálogo con los profesionales que acompañan la actividad escolar de tu niño; ellos sabrán orientarte según sus observaciones (si charla en clases, si se le deben repetir las consignas, entre otras cuestiones). Fortalecer los lazos con la escuela sugiere un mayor compromiso de tu parte con la educación de tus hijos.

    • Alimentación y salud: se requiere una alimentación que aporte los nutrientes y vitaminas necesarios para tener un cuerpo vital y enérgico, puesto que sin ello tus niños no podrán rendir cien por ciento. Procura la visita al pediatra y al oftalmólogo si observas problemas en la visión de tu niño.

    • Tareas: cuando tu hijo lleve tareas al hogar, siéntate con él y ayúdalo. Lean juntos las consignas a fin de que puedas preguntarle luego si comprende lo que debe hacer. De esta manera tendrás un indicio de su lecto-comprensión.

    • Paciencia: es el principal componente para recomponer el equilibrio en su rendimiento. Responde con paciencia a sus preguntas, toma con calma sus bajas calificaciones, porque, después de todo, está en proceso de mejoría.

    • Elogia sus logros y no ridiculices su bajo rendimiento: nada más positivo que aplaudir los logros de tu hijo, y nada más desafortunado que descalificarlo, dentro del ámbito familiar y fuera de él.

    • Planificación: armen juntos la agenda escolar, de trabajos, de exámenes. Así tu hijo podrá tener un indicio de organización que luego podrá realizar sin tu ayuda, y de manera habitual.

    • Tiempo: establecer cortos períodos de tiempo ayuda a tu hijo a mantener un nivel de concentración. Una hora de atención con diez minutos de descanso es más efectivo que largas horas de estudio. No se consiguen buenos resultados si no se va de a poco, y con paciencia.

    • Ambiente: es importante que el lugar donde realice sus tareas y estudio esté libre de toda distracción, sea un televisor, una radio o la computadora.

    • Consulta con un especialista: además de las soluciones que puedas dar desde tu casa, es importante la consulta con un profesional. Para los factores personales puedes recurrir a un psicopedagogo; para los del entorno socio ambiental o familiar, acude con un psicólogo.

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  • Disminuir, y hasta erradicar, el bajo rendimiento escolar es una tarea que debe empezar en el seno familiar, para luego ser reforzada en la escuela. Es importante que se tomen todas las medidas necesarias para hacer de tu hijo un alumno motivado, atento, con confianza en sus aptitudes, feliz de aprender y de asistir a la escuela. De esta manera, lo único bajo serán las estadísticas de este fenómeno.

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Johana es mamá de dos niños de seis y dos años. Actualmente está estudiando una Licenciatura en Comunicación Social.

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