Cuando tus padres se transforman en tus hijos

Si amas a tus padres, debes considerar esto. Ver envejecer a tus padres no es fácil. Entérate de algunas cosas que debes tener en cuenta para enfrentar de mejor manera esta nueva etapa de la vida.

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  • A menudo tengo la impresión de que ahora el tiempo transcurre mucho más rápido que cuando era niña: los días parecen tener apenas unas pocas horas debido a una rutina agotadora. Como toda madre “moderna”, en medio del ajetreo cotidiano pocas veces me doy el tiempo para sentarme a mirar a mis padres y los cambios que enfrentan, producto del paso de los años.

  • Hace unos días, mientras todos en familia reíamos a propósito de los nuevos descubrimientos de mi hijo Santiago, pude ver las huellas del tiempo en la piel de mi madre y por primera vez me detuve a admirar la blanca barba que mi padre lleva con orgullo desde hace 27 años. En ese instante todo siguió como siempre, pero al llegar a casa me puse a pensar en qué haré cuando mis padres se transformen en mis hijos.

  • No sé si tú alguna vez has pensado que, con el paso de los años, los adultos mayores se convierten en niños: necesitan cuidados especiales, comidas diferentes, sufren de pérdida de memoria y diferentes enfermedades comienzan a atacar al organismo. Pero, sin duda alguna, lo que más se necesita es paciencia y amor. Si estás enfrentando este momento, te recomiendo que tengas en cuenta lo siguiente:

    • Vas a necesitar un geriatra (médico especializado en ancianos) de confianza. Como mencioné antes, las necesidades cambian con la vejez. Por ello que es bueno que comiences a familiarizarte con algún médico al que puedas acudir a cualquier hora y que sea de tu entera confianza.
    • Si vas a buscar un hogar de ancianos para tus padres, debes considerar muchos factores. En ocasiones, por razones de tiempo, espacio, comodidad o tantos otros factores, muchos hijos deciden que lo mejor es buscar un nuevo hogar para sus padres, donde puedan recibir los cuidados necesarios y también la atención adecuada por parte de médicos, nutricionistas y enfermeras expertas. Si es tu caso, debes poner atención en algunos detalles importantes: horarios de visita, costo mensual, requisitos solicitados, permisos de las autoridades pertinentes de tu país, infraestructura, equipo a cargo del recinto, frecuencia de visitas permitidas y otros datos de importancia.
    • Averigua los trámites legales que debes hacer para tenerlo a tu cargo. En algunos países existen los “poderes amplios”, que son necesarios para efectuar diferentes diligencias y papeleos en representación de otra persona, en este caso de tus padres. Para ello existen diferentes requisitos, averígualos y procura tener en orden este aspecto.
    • Ahorra. Sé que puede sonar algo frío este punto, pero es indispensable que cuentes con algunos ahorros para enfrentar gastos inesperados en medicamentos, hospitalizaciones, visitas al médico, ropa o tantos otros imprevistos, aunque en este momento sean difíciles de imaginar.
    • Conversen. Aprovecha el momento que estás viviendo: haz a tus padres las preguntas que tengas pendientes, toma fotografías juntos, salgan cada vez que puedan, rían de anécdotas. Hazlo con el único fin de atesorar cada momento vivido a su lado.
    • Ten paciencia. Cada vez que veas que tus padres tienen dificultades para recordar algunos datos, piensa que cuando tú comenzaste a hablar preguntaste una y otra vez el nombre de las cosas. Cuando te sientas desesperado o impaciente por algo que hacen tus padres, recuerda que cada vez que te despertaste de noche, fueron ellos quienes corrieron a verte. Así podrás entender mejor que ellos se han ido convirtiendo en niños otra vez, y que necesitan tu cuidado.
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  • Esta etapa no es fácil para la familia: ver cómo envejecen los padres y dejan de ser invencibles para dar paso a adultos frágiles, puede causar muchas preocupaciones y más de una lágrima en los hijos. Por eso, te invito a que disfrutes de tus padres ahora: llámales con frecuencia, visítales, toma fotografías, llévale a sus nietos, salgan a pasear, platiquen a menudo, comparte tus logros. No olvides que envejecer, y finalmente partir, es la ley de vida. Ante ello sólo podemos estar preparados y aprender a disfrutar de cada momento de la existencia. Recuerda también que un día serás tú quien se encuentre transitando por ese mismo camino.

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Camila, es Relacionadora Pública, con orientación en Marketing, actualmente reside en Villa Alemana, Chile. Es esposa y madre, y ama escribir para ayudar a fortalecer los lazos familiares.

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