Si no haces esto, la vida te aplastará como a un tomate

A veces la adversidad y las cargas que llevamos sobre nuestros hombros son demasiado pesadas, aplastantes. Si quieres saber cómo salir adelante en circunstancias desesperadas, lee este artículo.

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  • Tú y yo hemos pasado por momentos críticos. Momentos en los que parece que la única opción que nos queda es darnos por vencidos. En la iglesia a la que pertenezco a veces cantamos un himno que me encanta: tiene la virtud de sacarme de mis momentos difíciles, me hace ver cuán bendecida soy y ha cambiado mi vida en gran manera. Este himno se llama “Cuenta tus bendiciones”. Para mí, nos habla de cómo, cuando somos conscientes de lo bueno que tenemos, las cosas malas toman un tamaño y perspectiva diferente. Me gustaría compartir con ustedes ese mismo sentimiento de bienestar que brinda el simple hecho de ser consciente de todas las bendiciones que tenemos a nuestro alrededor cada día de nuestra vida.

  • Desacelera tu ritmo de vida

  • Vivimos en un mundo agitado, con dificultad nos detenemos a observar las cosas que aún podemos disfrutar sin pagar un solo peso. Solemos preocuparnos más por cuánto dinero ingresa cada mes, pues por desgracia éste es un mal necesario: hay que pagar las cuentas. Sin embargo, ¿por qué no invertimos unos pocos minutos al día para apreciar las maravillosas situaciones y pequeños milagros que hacen que, al final del día, podamos verlo con satisfacción? Por ejemplo:

  • Cambia tu actitud

  • Si tienes que cambiar pañales, preparar biberones o llevar a tu hijo a la escuela, esa rutina puede ser muy desagradable, o bien, puedes decidir que vas a disfrutar de esos pequeños momentos y atesorarlos con gozo en la memoria.

  • No permitas que el dinero te domine

  • No permitas que el dinero se vuelva el eje de tu vida. A veces uno quisiera poder dar mucho más a los hijos, pero casi siempre todo lo que tus pequeños quieren de ti es que les ayudes con alguna labor escolar, que juegues con ellos o al final del día les leas un cuento. Esos pequeños detalles dan más felicidad que darles todas las cosas materiales que desean.

  • Mantén el romance en tu matrimonio

  • El matrimonio no viene con una garantía de felicidad implícita. Si luchas por enamorar a tu compañero de vida a diario, aunque implica esfuerzo, también encontrarás por ello gran gozo en la vida. Si practican alguna religión, lean juntos las escrituras. Cuando hay unión y amor en la pareja, ningún problema nos puede derrotar.

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  • Sé agradecido

  • La persona agradecida ve brillar la luz del sol con una felicidad diferente que quien da por sentado que el sol siempre va a brillar. Serás más feliz si siempre das gracias a tu pareja o a tus hijos por todas las cosas que hacen por ti. Yo solía quejarme si un día soleado me hacía sudar a chorros, y también me quejaba si tenía que ponerme diez camisetas y un saco porque hacia un día de frio. En cambio, mi sobrino veía en un día soleado la posibilidad de inflar la piscina de plástico y me invitaba a “nadar” antes del almuerzo; y cuando hacía, frio me invitaba a “acurrucarme” junto a él para ver películas bajo un edredón. ¡Cuán maravillosa es la capacidad de los niños para ver oportunidades donde los adultos solo encontramos obstáculos!

  • Disfruta de las cosas simples de la vida

  • Observa cómo esta pequeñita disfruta de su primer día de lluvia, mientras el momento era grabado por su madre. Es lo mismo que ocurre a nuestros niños, que ven lo hermoso de la creación en el alegre aleteo de una vistosa mariposa.

  • Adquiere la costumbre de Orar

  • Sea cual sea tu creencia religiosa, busca orar menos para pedir, y más para agradecer por las cosas que te rodean. Con este sencillo ejercicio, poco a poco te harás consciente de que son muchas más las cosas que tienes en la vida que las que crees que te hacen falta para ser feliz.

  • En mi experiencia, darme cuenta de lo que tengo, dejar de quejarme por lo que no poseo, ver oportunidades donde a veces solo podía ver obstáculos, orar y agradecer a los demás, cambia poco a poco la perspectiva que tengo acerca del verdadero sentido de la vida. No estamos en este mundo para acumular tesoros terrenales, no porque esto sea malo, sino porque, como acostumbraba decir mi abuela: “No he visto aún el primer entierro con mudanza”. Pienso en cuánta razón tenía. En definitiva, hay que vivir cada momento siendo consciente de nuestro paso por este mundo. Como se ha dicho: “El pasado es historia, el futuro un misterio, pero el hoy es un regalo, por eso se llama presente”.

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Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.

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