El niño incomprendido, o el síndrome de Asperger

Los niños Asperger luchan cada día para entender el complejo mundo que les rodea, no ser objeto de burlas y alcanzar la felicidad. He aquí algunas estrategias para que lo logren.

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  • Marcos no disfruta del contacto social. Es muy inocente comparado con otros niños de su edad. Nadie lo quiere invitar a las reuniones infantiles, pues hay ocasiones en las que su conducta no es apropiada, y puede parecer un niño que no acepta límites. Desde muy pequeño se relaciona mejor con las personas adultas que con sus pares. No disfruta de los mismos juegos en el patio de la escuela, en general trata de imponer sus propias reglas y en ocasiones prefiere jugar solo. Su interés está centrado en las aves, puede pasar horas enteras con sus prismáticos tratando de descubrir un pájaro nuevo en la copa de los árboles. Algunas otras de sus características son las siguientes:

  • Le es difícil socializar

  • . Jamás quiso participar en los campeonatos de fútbol infantil. No entiende de ropa de moda, de celulares o tablets. Sin embargo, disfruta mirar programas educativos en la televisión. No sabe cómo expresar lo que siente y le cuesta entender las bromas. Cuando su hermano, enojado, le dijo “voy a matarte”, corrió a pedir ayuda a la policía. En ocasiones es objeto de burlas debido a que le encanta hacer palmas y gritar o girar por tiempo prolongado.

  • Expresa lo que siente y es muy común que ofenda a las personas con apodos como “cabeza de fósforo” o “estás más gorda”. Le es muy difícil entender las emociones de los demás. Nunca establece contacto visual y su modo de hablar es muy peculiar, los niños que no lo conocen dicen que parece un dibujo animado. Su lenguaje es muy rico al punto de parecer un niño presumido, y recurre a palabras que él inventa. Siempre es muy correcto y formal a la hora de expresarse, pero no puede concentrarse en los intereses de los demás y suele quedar ausente en las conversaciones. En general se interesa muy poco por lo que los demás conversan, y si se aburre cambia de tema hacia algo de su agrado.

  • Su nivel de comprensión es muy diferente

  • . En la clase es muy cálido con la maestra, pero tiene dificultades para entender, porque a veces le pide que no haga sonidos en clase. Le cuesta entender los enunciados de los problemas matemáticos, sin embargo los resuelve con rapidez una vez que se los explican por partes. Su caligrafía es ilegible,

  • No desarrolló por completo sus habilidades motrices

  • . Tiene problemas de coordinación y no puede atarse los cordones de los zapatos o realizar alguna actividad deportiva que requiera habilidad motriz. Corre de un modo muy peculiar y agita las manos al ritmo de su andar.

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  • Intolerancia a los ruidos

  • . Jamás quiere escuchar música a un volumen alto, como sus hermanos y no tolera el ruido que hace la licuadora; de hecho, se esconde en el galpón y deben avisarle cuando han terminado de usarla.

  • Fobias y miedos

  • . Tiene miedos extraños, como la ropa de texturas suaves o con estampados de más de tres colores y las luces encendidas del arbolito de Navidad. Recuerda las fecha de cumpleaños de sus amigos, familiares y vecinos a la perfección, incluido el tipo de sabor de torta que prefieren tener o incluso recuerda qué tipo de regalo recibieron y en qué orden fueron entregados y por quién.

  • Vive en su mundo interior

  • . Repite de modo compulsivo frases o palabras sin cansarse aún en las reuniones de la iglesia, a donde asiste sin entender que en ciertas ocasiones es necesario guardar silencio. Sabe de memoria todos los cantos religiosos y aprendió a leerlos solo a la edad de tres años, lo que despertó la preocupación en sus padres. Nunca jugó con autitos o aviones como otros niños, no adquirió el juego simbólico y su creatividad es nula. Se descontrola si programan alguna actividad sin avisarle previamente y es muy apegado a sus rutinas, como, por ejemplo, caminar los días miércoles sin pisar las baldosas rotas de la vereda o usar ropa deportiva los sábados. Los domingos asiste a la iglesia y reparte los libros con los cantos y alabanzas; sabe más de 150 pasajes bíblicos de memoria y cuando ora dice siete veces amén, y si alguien lo interrumpe estalla en cólera. Toca el órgano a la perfección con sus 9 años, menos los días de tormenta, porque tiene miedo a quedar electrocutado.

  • Este es Marcos, un niño maravilloso que no puede decodificar el mundo tal como lo hacemos tú y yo, pues tiene el síndrome de Asperger, y sus padres no siempre saben qué dificultades y necesidades implica el padecer de este síndrome.

  • Estrategias para ayudar a niños con síndrome de Asperger

    • Sé muy paciente y no pierdas las esperanzas.

    • Usa lenguaje claro y sencillo, recuerda que no pueden leer “entre líneas”. De ser necesario, escribe instrucciones detalladas, por ejemplo, “dale de comer al gato y luego lávate las manos”.

    • No alteres las rutinas y, si se requiere, explica los detalles del cambio y demuestra qué es lo que esperas que haga.

    • No eleves la voz, ni uses lenguaje corporal, porque no puede interpretarlo.

    • Utiliza juegos de role play (juegos en los que los participantes desempeñan diferentes roles o personalidades) para explicarle qué hacer o decir frente a las bromas, o cómo actuar en situaciones sociales. Actúa y demuestra cómo pretendes que responda frente a determinada situación.

    • Diseña tarjetas con los pasos a seguir si siente que algo o alguien lo está turbando, con el fin de reducir la ansiedad y no actuar de forma inadecuada. “1. Respira lentamente por diez minutos”; “2. No digas palabras hirientes o golpees”, etcétera.

    • Usa feedback para ayudarle a entender el concepto de empatía a través de una libreta de emociones de sí mismo y de sus amigos y familiares. “Juan se entristece si le quito los juguetes”, “Papá no desea dañarme cuando usa la motosierra”, “Me duele y altera ver a una mascota a la intemperie”.

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  • He pasado la mayor parte de mi trabajo clínico ayudando a niños incomprendidos, y no siempre tuve las respuestas a sus problemas, pero una cosa sí sé: el amor siempre fue parte de la solución. Vivir y amar a un niño con el síndrome de Asperger requiere un corazón dispuesto a leer el mundo con los ojos de Dios, y sé que tú lo estás logrando.

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Marta Martínez es de Uruguay. Posee una licenciatura en Psicología, y un posgrado en Logoterapia. Ama todo lo que hace y adora servir. Es especialista en atención psicológica domiciliaria. Contacto:

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