¿Qué hacer si sabemos de un caso de violencia intrafamiliar?

Existen síntomas que pueden ser un llamado de auxilio para personas cercanas a una víctima de violencia intrafamiliar. A fin de que puedas identificarlos, en este artículo menciono algunos de ellos.

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  • Lamentablemente la violencia intrafamiliar o doméstica es una realidad con la que convivimos como sociedad todos los días, y en algunos casos incluso tiene como consecuencia la muerte de su víctima.

  • Tristemente estos hechos están lejos de ser aislados. Sin embargo, muchas personas parecen desconocer que esta realidad no distingue clase social, sexo o religión y que al igual que cualquier enfermedad, presenta cierta sintomatología por parte de la persona que es sometida a algún tipo de abuso físico, emocional, sexual o económico. Es por esta razón que muchas organizaciones a nivel mundial están organizando campañas en contra de la violencia intrafamiliar. Ante esta realidad no podemos quedarnos fuera, por lo que hemos preparado un listado de síntomas o llamados de alerta a los que debemos como sociedad estar atentos:

    • Víctimas silenciosas. Lo primero que debe saber es que muchas personas que son víctimas de la violencia se sienten culpables de ello y por tanto, sienten vergüenza de contarlo, sin embargo en muchos casos es posible evidenciar a nivel físico: heridas, huellas de golpes, hematomas, etc., y al preguntarles por estos detalles, suelen contar una historia que discrepa con la realidad de las lesiones.

    • Comportamiento errático. También se puede notar a nivel psicológico, que quienes la sufren presentan estrés, ansiedad, angustia, confusión, depresión y/o agitación.

    • Aislamiento social. Como consecuencia de los síntomas ya mencionados, comienzan a dejar de frecuentar a su círculo social, se aíslan y tienen poca o nula presencia en actividades familiares en las que antes participaban activamente. Esto se da porque la dinámica entre el abusador y la víctima tiene mecanismos para su perpetuación, llegando incluso a justificar la violencia por ambas partes. Este es el principal motivo del por qué los familiares, amigos y muchas veces hasta la propia víctima, no son capaces de diagnosticar ni percibir la violencia.

    • Miradas evasivas. Las víctimas al conversar evitan el contacto visual, se sobresaltan al menor ruido, miran inquietas la puerta y presentan reticencia a responder preguntas personales o que involucren a su pareja o agresor, ya que esto puede dejarlos en evidencia de la situación a la que se enfrentan. En la mayoría de los casos las víctimas nunca se encuentran solas, los agresores siempre buscan la forma de estar presente en las interacciones y conversaciones que puedan mantener con su entorno. Incluso pueden llegar a prohibir a su víctima que trabaje, que salga a hacer cosas cotidianas como comprar o que mantenga conversaciones telefónicas.

    • Decaimiento de la salud. Además comienzan a presentar quejas acerca de su salud. Dicen tener migrañas frecuentes, en mujeres existen abortos espontáneos, padecen de insomnio y también comienzan a presentar disfunciones sexuales, derivadas del estrés post traumático.

    • Depresión. Se muestran tristes, decaídos y parecen no tener ningún motivo de alegría.

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  • Si luego de leer este artículo usted descubre que hay alguien cercano viviendo violencia doméstica, le recomendamos que cree un ambiente relajado y neutro donde poder conversar relajadamente con la persona, puede utilizar preguntas que la víctima no sienta invasivas, como por ejemplo: ¿cómo van las cosas con su familia?, ¿tiene algún problema con su esposo o sus hijos?, su marido ¿controla sus salidas o dinero? Si las respuestas son afirmativas, usted no debe juzgar a la víctima por haber vivido en silencio este proceso. Por el contrario, debe comprender y explicar que no existen soluciones inmediatas para la situación que enfrenta, pero que en cada país existen organismos dedicados a respaldar los derechos de las personas y que pueden entregar el apoyo psicológico para lograr el equilibrio emocional perdido. Y por último debe reforzar la opción de buscar apoyo y romper el silencio como primer paso para liberarse de una relación abusiva, comenzando de esta manera una vida totalmente nueva.

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Camila, es Relacionadora Pública, con orientación en Marketing, actualmente reside en Villa Alemana, Chile. Es esposa y madre, y ama escribir para ayudar a fortalecer los lazos familiares.

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