Las razones de los infieles. Descubriendo qué pasa por la cabeza de quienes nos engañan.

"No eres tú, soy yo". Ante una infidelidad, ésta no necesariamente es una frase hecha, sino la verdad: quienes engañan buscan un cambio que no tiene que ver con quien es su pareja, sino con lo que ellos sienten.

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  • ¿Por qué me engañó?

  • Esto es de lo primero que pasa por la mente de las personas que descubren han sido víctimas de una infidelidad, sin embargo, debo decirte que, salvo que sea por venganza o algún plan macabro, los infieles no engañan para lastimar a la otra persona, aunque esa sea la consecuencia directa de sus acciones. Lo hacen para satisfacer el ansia de sentirse deseados, apreciados, y/o porque buscan un cambio. Sin embargo, la infidelidad no se da por combustión espontánea: requiere un detonante. Algunos de los desencadenantes más comunes son:

  • Oportunidad

  • Hay un dicho que dice "No hay a quien le den pan, que llore". Y así sucede: es difícil (para hombre y mujeres por igual) resistir la atención y los detalles de alguien que se esfuerza en cortejarnos constantemente. Y esto empeora en el caso de los hombres, quienes educados bajo la premisa de que "para ser hombres han de tener muchas mujeres", muchas veces prefieren engañar y arriesgarse a perder, que declinar la invitación de mujer.

  • Falta de atención

  • Tan simple como eso. Si tienes sal en tu mesa, no te levantas a buscar la sal en la mesa de alguien más, sin embargo, muchas veces damos por sentado lo que tenemos y no hacemos nada para conservarlo. Y luego nos decimos sorprendidos cuando quien creíamos seguro, abre la puerta de su corazón a la atención de alguien más.

  • No darnos a respetar

  • Si Una persona engaña cada vez que tiene una oportunidad, es simple y sencillamente porque su pareja lo está permitiendo. Nadie que tema perder a su pareja hace del engaño un estilo de vida, y si lo hace es porque ya descubrió que lastimar con el engaño no tiene consecuencias. Recuerda lo que reza este adagio árabe: "La primera vez que me engañes, será culpa tuya, la segunda vez, la culpa será mía".

  • Falta de amor

  • A veces nos quedamos en una relación por comodidad y por costumbre, más no por amor. Pero al no haber amor, tampoco hay vínculos que eviten que seamos infieles a nuestra pareja. Muchos dirán, que cuando se acaba el amor "es mejor que la pareja se vaya", que "no hay por qué engañar". Pero, ¿y por qué no? Sé que esto parece cínico, pero es cierto: si una separación va a crear conflictos con la familia, amigos y de tipo económico, para qué separarse si, mientras se mantenga en el anonimato la relación extramarital, el infiel considera que no habrá problema. Lo mejor para evitar esto es tener reglas claras sobre el matrimonio e incluso cómo proceder ante una separación. De esa manera eliminamos la posibilidad de que "se queden con nosotros" solo por beneficio económico, o por presión social.

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  • La rutina

  • Muchas veces amamos profundamente a nuestro compañero de vida, pero el día a día, con el tedio y los problemas propios de la convivencia cotidiana hace que la idea del romance con nuestra pareja sea todo menos una opción atractiva. Y así, un día te descubres disfrutando la compañía de alguien mas; de allí a la infidelidad, es sólo cuestión de tiempo.

  • No nos sentimos a gusto en nuestra relación

  • No necesariamente implica que no se ame a la pareja, pero muchas veces hay actitudes que nos molestan y buscamos a alguien que sí tenga ese atributo que la media naranja no tiene.

  • A grandes rasgos estas son algunas de las razones que, si bien no justifican, sí pueden explicar por qué una persona comprometida se permite involucrarse con alguien más. No es mi intención disculpar las infidelidades, sino quitarle la connotación "personal" que le damos debido a nuestro orgullo herido y por la idea que tenemos de que la persona amada y con quien compartimos nuestra vida es de nuestra propiedad. Nadie es dueño de nadie, si así fuera entonces no serían pareja, sino esclavos uno del otro. Por ello, es necesario que asumamos que cuando nos quedamos al lado de una persona es por todo lo que aporta a nuestra vida, y que siempre existe la posibilidad de que un día simplemente ya no queramos permanecer juntos.

  • No podemos forzar a otras personas a actuar del modo que deseamos, pero sí podemos tomarlo como una circunstancia de vida de la que podemos aprender, tanto para alejarnos y recomenzar, como para replantear los convenios de nuestra relación. Ya será cosa de cada quien determinar si se va o se queda, pero sufrir haciendo personal algo que sólo responde a la insatisfacción de uno, es rudeza innecesaria para con nosotros mismos.

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Yordanka Pérez Giraldo, Cubana de nacimiento, mexicana por elección.

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