Mea culpa, estamos haciendo hijos obesos

¡Comer para vivir o vivir para comer, he ahí una disyuntiva a la que hoy nos enfrentamos constantemente! Mea culpa, estamos haciendo hijos obesos.

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  • ¡Comer para vivir o vivir para comer, he ahí una disyuntiva a la que hoy nos enfrentamos constantemente! Reconozcamos que nos educan y educamos para sucumbir a la tentación: comemos para celebrar, para convivir, para divertirnos, para pasar el rato, para consolarnos y, por supuesto, ¡para vivir!

  • No lo vemos o no queremos verlo, pero lo cierto es que los padres a diario realizamos una serie de acciones contra las que poco o nada pueden hacer nuestros hijos, y con las cuales vamos escribiendo su destino de chicos mal nutridos, jóvenes obesos y adultos enfermos.

  • Mea culpa, los errores más comunes

    1. Un ejemplo típico de estas conductas nuestras es el obligarlos a comer todo lo que se les sirve en el plato, provocando a futuro que crean que hay que comer hasta que el botón del pantalón salte.

    2. O que, por el contrario, con tal de que coma, accedemos a la comida chatarra bajo el argumento de que "esa sí les gusta". El problema es que la prefieren porque son alimentos llenos de sustancias adictivas, con fórmulas muy estudiadas para someter el paladar.

    3. Los productos congelados son nuestros favoritos por la rapidez, pero déjame decirte que rallar una zanahoria, agregarle yogurt natural, una cucharada de miel y un puñado de uvas es también rápido, pero además ¡natural y más nutritivo!

    4. Las salidas de fin de semana son las más dañinas, porque da la oportunidad de comer y de comerlo todo para desquitar el costo, lo que crea la falsa idea de que es divertido consumir hasta el hastío.

    5. No se trata de ser delgado para ser atractivo, se trata de que la obesidad provoca enfermedades, muchas de ellas letales y discapacitantes. Un buen cuerpo es aquel que tiene un peso saludable, y eso depende de tu edad, estatura y complexión.

    6. De las acciones más comunes en esto de ir minando las preferencias alimenticias de nuestros hijos, figuran las aguas de sabor o los refrescos en la mesa, esto es innecesario y además se condiciona al paladar a que el agua debe tener sabor; el agua es incolora, inodora e insípida, esa es su característica, no la cambies.

    7. Como si lo que hacemos dentro de casa no fuera suficiente, hacemos lo necesario para que fuera de ella la conducta persista; prueba de ello es que cuando de lunch se trata las opciones más comunes son los alimentos procesados, ¿o no?

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  • Revertir el proceso

    1. No los alientes a estar todo el tiempo sentados, sino a que opten por ir a los lugares caminando: hay distancias que no requieren coche.

    2. No los castigues porque no se comió toda la comida. Su estómago es más pequeño que el tuyo, mejor sirve porciones pequeñas y alimentos más nutritivos.

    3. Enséñale que se come para vivir, no se vive para comer. Dales amor, comprensión y tu tiempo, y no compenses la falta de todo lo anterior con comida, de lo contrario lo usará como un sustituto.

    4. Involúcralo en la preparación de los alimentos. Que vea que prepararlos uno mismo es divertido y sabroso.

    5. Háblale de la importancia de comer sanamente, porque nuestro cuerpo es nuestro templo, en él habitamos. Y lo mejor para crecer sanos y tener una vida libre de enfermedades es mantenerlo limpio. Y una comida natural es una buena manera de hacerlo.

    6. No lo premies con comida chatarra a cambio de un buen comportamiento. Mejor dale tu reconocimiento, tu entusiasmo y tu alegría.

    7. Predica con el ejemplo. No hagas lo que no quieras que haga él.

    8. Mantén tu casa ventilada y con entrada de luz, el sol es un excelente motivacional, la oscuridad por lo general desanima.

    9. Todo lo que puedan háganlo al aire libre, fomenta las relaciones interpersonales, y no tanto la comunicación a través de la tecnología.

  • Los niños son como esponjas: lo que les enseñes eso absorberán. La idea es hacerlo atractivo para ellos y no como una imposición. La comida es nuestro combustible, mientras mejor sea este combustible, mejor será el rendimiento de nuestro cuerpo, porque, como dice Joseph Addison, "la salud y la alegría se engendran unas a otras naturalmente".

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Yordanka Pérez Giraldo, Cubana de nacimiento, mexicana por elección.

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