Dormir con tu bebé. El colecho refuerza el vínculo entre tú y tu hijo

Nace tu bebé y tienes todo listo. Dispones la cunita al lado de tu cama para tener un mejor contacto las primeras semanas. Pero de repente te encuentras que duermes cada noche con tu bebé pegadito a ti. Y te preguntas ¿estaré h

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  • Al nacer tu bebé tienes todo listo: su ropa, los artículos de higiene, su carrito (carriola) y su cuna. Preparas su habitación aunque no la vayas a utilizar en los meses que siguen al alumbramiento, y dispones la cuna al lado de tu cama para tener un mejor contacto durante esas primeras semanas. De repente, sin embargo, te encuentras con que duermes cada noche con tu bebé pegado a ti, y te preguntas: ¿Estaré haciendo bien?

  • De verdad que no hay nadie mejor que tú como mamá para saber qué es lo mejor para tu bebé. Algunos niños duermen desde el primer día en su cuna y otros, en cambio, se quedan dormidos luego de mamar y necesitan el contacto piel a piel para poder conciliar el sueño.

  • Hay diversas opiniones acerca del colecho: algunas a favor y otras en contra. Lo cierto es que no existe una verdad absoluta, sino que hay distintas realidades puertas adentro de casa y cada familia se adapta mejor a ella según sus posibilidades. Dormir con nuestro bebé no es lo mismo cuando es pequeño que cuando ya tiene dos años y el espacio se reduce. Si duermes con tu bebé con seguridad habrás oído críticas, ya que nuestra cultura lo califica como una práctica inapropiada. Sin embargo, tiene sus ventajas; veamos:

    1. Un vínculo que se refuerza. El hecho de tener a nuestro bebé pegado piel a piel refuerza su seguridad. Le hace saber que sus cuidadores están allí, que puede dormir tranquilo y resguardado. Para la madre también es beneficioso, porque le brinda tranquilidad y sigue su instinto de proteger a su bebé.

    2. Rápida respuesta. Tener a tu bebé en la misma cama proporciona una rápida respuesta a la demanda de tu pequeño y disminuye su nivel de ansiedad. Si tiene hambre tan solo tiene el pecho a disposición y sigue durmiendo. Así, mamá y bebé tienen despertares leves durante la noche y toda la familia descansa mejor.

    3. La temperatura justa. Cuando un bebé duerme junto a su madre su cuerpo regula la temperatura de forma adecuada y no es necesario que duerma tan abrigado, ya que sus padres ayudan a aclimatar su cuerpo.

    4. Disminución del riesgo de apnea. Los bebés menores de tres meses suelen sufrir de apneas, pero al dormir en la cama con sus padres, escuchan la respiración de sus progenitores y las situaciones de apnea son menos frecuentes o casi infrecuentes. Las ventajas son muchas, pero sin duda la más importante es la del fuerte vínculo emocional que se genera al dormir con el pequeño. Después de todo, podemos ver en la naturaleza, en los mamíferos, que las hembras duermen con sus cachorros hasta que culmina el período de amamantamiento. De modo que si así lo sientes, adelante. Aunque también te convendría estar atenta a estas desventajas:

    5. Riesgo de asfixia y aplastamiento. Muchos especialistas desaconsejan el colecho por el riesgo de asfixia que conlleva, sobre todo si el bebé duerme en medio de los dos padres. Si el niño duerme del lado de la madre este riesgo disminuye, pero aun así hay que tomar recaudos, sobre todo en invierno. Por otra parte, también los expertos hablan del riesgo de aplastamiento, más aún sobre colchones blandos o camas pequeñas, y aumenta el riesgo si el bebé duerme en el medio.

    6. Al borde. Otra de las desventajas es el riesgo de que el bebé se caiga de la cama si es que duerme del lado de su madre. Para evitarlo, es aconsejable utilizar alguna baranda especial para colecho, o algún almohadón. Todo depende de cuánto se mueva tu pequeño.

    7. Cuando tres son multitud. Llega un punto en el que tres en la cama son demasiado. El bebé ya está grande y ya no se acurruca para dormir, sino que dice: "¡Hey!, este es mi espacio", y se atraviesa, gira durante la noche y más de una vez papá y mamá aparecen acurrucados en el rincón. Es hora entonces de buscar una alternativa. También puedes seguir practicando colecho colocando una cuna o cama pegada a la cama matrimonial; así cada uno tendrá su espacio sin relegar la cercanía. Además, esto es beneficioso porque el bebé se va acostumbrando a que ese es su lugar y luego será menos traumática la transición a su cuarto.

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  • Ya sea a favor o en contra, el colecho es una práctica completamente natural que no conoce fronteras y que se realiza desde el inicio de la humanidad misma. Un dato a tener en cuenta es que en Japón, donde el colecho es lo muy común, el índice de muerte súbita del lactante es uno de los más bajos del mundo. Y tú, ¿duermes con tu bebé?

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Fernanda Gonzalez Casafús es argentina, mamá y Licenciada en Periodismo. Ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.

Sitio Web: http://lasillamecedora.blogspot.com

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