Sal a la calle y corre. Corre por tu vida

Si ya practicas un deporte o te gustaría comenzar a practicar alguno por cualquier razón, permíteme contarte lo que he descubierto en las carreras y tal vez pueda convencerte de que corras. Sal a la calle y corre. Corre por tu vida.

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  • Hace un par de años, mientras viajaba en automóvil con mi familia, miramos muy de cerca un maratón. De regreso a casa nos sorprendimos de que la avenida principal de la ciudad continuara cerrada, pues ya habían pasado casi cuatro horas; al parecer, el maratón no había acabado. Nuestra sorpresa fue mayúscula cuando vimos que un corredor seguía adelante, solo; era un hombre mayor, que iba a paso muy lento pero constante y sin perder el ritmo; la gente le gritaba y él agradecía los ánimos solo con la mirada.

  • La meta estaba a la vista, y fue tal la emoción que quienes íbamos en automóviles detuvimos la marcha y salimos de los vehículos para ver su llegada a la meta. ¡Fue un momento fantástico!: en los últimos metros el hombre apretó el paso y cruzó la meta con los brazos en alto y la ancha sonrisa de quien sabe que ha logrado su meta. La gente estaba emocionada profundamente y creo que muchos lloramos cuando toda su familia salió a su encuentro.

  • De vuelta al coche, recuerdo que imaginé lo que ese hombre sentiría al haber cruzado la meta o qué sentirían su esposa, sus hijos, sus nietos… Entonces, supe que yo quería experimentar esa misma emoción y así, un día tomé el valor y comencé a caminar y luego de unos meses, finalmente a correr. Desde aquel día hasta hoy ya he competido en algunas carreras, y he descubierto que estas son las cosas por las que amo correr:

  • Cuando corres no compites contra nadie, tú eres tu único rival

  • Puedes vencer a muchos, pero vencerte a ti misma, a tu flojera, a tu cansancio, a quienes no creen en ti, a tu cuerpo y a tu mente mismos, constituye un logro personal cuyo sabor no te abandonará y siempre te hará saber que todo lo que te propongas, en cualquier aspecto de tu vida, lo puedes lograr.

  • Sin importar tus circunstancias, tú también puedes correr
  • Y éste, por cierto, es el único deporte donde los otros competidores te darán ánimos y te ayudarán a llegar a la meta. No importa tu técnica o tu estilo al correr, todos tus compañeros de carrera te animarán, te harán señales de apoyo a lo largo del camino, y lo mejor: sentirás placer en animar y apoyar a los que corren junto a ti, y mucho más a aquellos cuyo desafío es mucho mayor que el tuyo.

    • Al correr experimentas una gran sensación de solidaridad

    • Te vas a convertir en una mujer más fuerte y segura de ti misma

    • Vas a tener muchos buenos nuevos amigos, que te animarán a perseverar en tus logros, a comer mejor, a entrenar más, a inscribirte a todas las carreras, a irte a dormir temprano y a no claudicar.

    • Tu salud, condición física y belleza se incrementarán

    • Al correr tendrás la oportunidad de convivir con personas especiales

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  • Algunas de mis mejores experiencias en las carreras han ocurrido, por ejemplo, en la carrera "Rosa", en la que compiten amigos, familiares y mujeres sobrevivientes del cáncer. Te sentirás profundamente bendecida cuando la mujer que corre a tu lado no tiene cabello porque está recibiendo sesiones de quimioterapia o junto a aquella que carece de un seno; no podrás contener las lágrimas de emoción al ver a madres y padres correr junto a sus hijos enfermos y llegar juntos a la meta.

  • El deporte y la vida
  • Si decides comenzar a correr pronto disfrutarás de muchas carreras divertidas como esas en las que puedes llevar a tu perro o usar algún disfraz de superhéroe (cierta vez, en una carrera me rebasó una anciana disfrazada de la Mujer Maravilla y solo pude sentirme feliz de poder correr detrás de mi heroína de la infancia). Verás correr a mujeres embarazadas como gacelas, otras con carriolas y ¡hasta gemelos en ellas! Disfrutarás ver también a los grandes atletas nacionales y extranjeros, esos que solo de ver el largo de su zancada te desafían a seguir intentándolo para luego decir a tus amigos: "Yo corrí junto a él o ella", cada vez que lo veas en la televisión.

  • Vas a correr junto a ciegos, sordos, personas mayores, en sillas de ruedas y algunos carentes de alguna extremidad; te sentirás privilegiada de poder correr a su lado, humilde por correr delante de ellos e inspirada al correr tras sus huellas.

  • Y seguramente, un día de estos tú y yo también correremos juntas y ¡será fabuloso!

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Escritora, esposa y madre de tres hijas. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.

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