La amistad no se compra

Ha pasado todas las pruebas: la del tiempo, el espacio, la confianza; entonces podemos llamarlo sin temor, ¡amigo!

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  • Los seres humanos necesitamos afecto, convivir con otros seres humanos. Y en nuestro afán de obtener ambos nos refugiamos en la familia y en los amigos, pues de esa interacción obtenemos estabilidad emocional. ¿Qué pasa, sin embargo, cuando las personas que nos rodean solo se acercan en busca de beneficios materiales que, es obvio, nada tienen que ver con un aprecio sincero?

  • La vida es un camino de ida y vuelta, y cuando nos relacionamos siempre esperamos algo de la otra parte, ya sea compañía, honestidad, seguridad o amor. No voy a juzgar los motivos que nos acercan o nos alejan de alguien; sin embargo, si una persona se te acerca movida por intereses materiales, y encima de ello pretende manipularte e inmiscuirse en tu entorno, es momento de marcar límites y reconsiderar qué tan prudente es que la mantengas en tu vida.

  • De los amigos se dice que son esa familia que, a diferencia de la que es impuesta por la naturaleza, podemos escoger; empero, lo cierto es que no siempre elegimos bien y muchas veces nos rodeamos de las personas equivocadas. Es por ello que al hablar de amistad también debemos hacer diferencias: existen los amigos que entran dentro de la categoría de “conocidos”, pues los vínculos no son muy fuertes; están asimismo los “buenos amigos”, que son aquellos con los que convivimos a menudo; otros son los “grandes o mejores amigos”, los que el tiempo y las vivencias han probado y siempre hemos podido contar con ellos, a pesar del tiempo y la distancia; y están, por último, los “falsos amigos”, que únicamente están presentes cuando ven una ganancia.

  • Estos últimos son los que hoy nos ocupan, puesto que, a diferencia de los otros, implican un riesgo en nuestras vidas, ya que muchas veces nos llevan por caminos peligrosos, o se llevan información que, utilizada en contra nuestra, puede resultar peligrosa.

  • ¿Cómo identificar a estos supuestos amigos, que, en lugar de ser eso, amigos, son Judas que más temprano que tarde terminarán dando el fatídico beso?

    • Una verdadera amistad requiere tiempo y pruebas; si no ha pasado ambas, entonces no merece llamarse amigo.

    • Un verdadero amigo está “en las verdes y las maduras”, como dice el dicho; o sea, en las buenas y en las malas, siempre a tu lado y dispuesto a apoyarte.

    • Un buen amigo jamás habla mal de ti a tus espaldas, nunca resalta más tus errores que tus virtudes, y si acaso habla de lo malo que hay en ti, lo hará en privado para no avergonzarte, y será en el sentido de una oportunidad de mejora, no para perjudicarte.

    • Un amigo siempre te tratará con respeto, aceptará tus opiniones y tu forma de ser, y se preocupará porque las decisiones que tomes sean las que te lleven a una vida plena, responsable y feliz.

    • Un amigo jamás menospreciará ni tus sentimientos, ni a las otras personas importantes de tu vida, pues reconocen que todos tus afectos son importantes para ti.

    • Un buen amigo te hablará con la verdad, y de necesitar tu apoyo con beneficio económico, incluso eso lo sabrás de su propia boca, en vez de ser como rémora que se oculte a tu sombra en espera de qué recibe.

    • Un amigo no tendrá problemas en compartir contigo sus sentimientos, sus momentos importantes, su tiempo.

    • Un amigo no traiciona la confianza, ni utiliza la información que al cobijo de la amistad le has compartido, con el fin de perjudicarte.

    • Un verdadero amigo no siente envidia de tus logros, porque es capaz de disfrutar de tus éxitos como si fueran propios.

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  • Si esa persona o personas que tienes a tu lado no son capaces de cumplir con la generalidad de los puntos anteriores, debes reflexionar si en realidad merece que le sigas llamando amigo, que sigas conservándolo como parte de tu entorno. Las relaciones humanas siempre son complicadas y todas tienen claroscuros, no debemos juzgar con rudeza por ello; sin embargo, sí debemos valorar la constancia, la fuerza, la lealtad y el aporte que dan las personas que nos rodean para decidir si debemos mantenerlas a nuestro lado.

  • Un amigo que solo está en las buenas no lo quieras como tal, porque en las buenas nos gusta estar a todos sin distinción de calidad humana; recuerda que, como dice Baltasar Gracián, “la amistad no se compra, aunque muchos la venden; que los amigos comprados no lo son y valen poco”.

  • Pero antes de deshacerte de la gente que te rodea, ¿Pasas tú la prueba de la amistad para los demás?

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Yordanka Pérez Giraldo, Cubana de nacimiento, mexicana por elección.

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