La mejor de mis carreras

En la práctica correr he encontrado un deporte y una manera de mejorar y mantener mi salud; también ha sido una manera de conocerme a mi misma y vencer mis propios límites. Cada carrera mejora mi vida pero esta, me hizo una mejor per

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  • Me inicié en la práctica de correr; al principio caminando y poco apoco comencé a correr tramos cortos combinándolos con periodos de caminata hasta que por fin un día pude simplemente correr. Alguien me animó a inscribirme a una carrera de 5km y fue una experiencia fabulosa; me gustó a tal grado que continúe preparándome para participar en más carreras. En todas las que he participado, me he divertido y he aprendido mucho, pero fue una muy particular en la que obtuve algunas de mis mejores lecciones de vida.

  • Ser la última corredora

  • Tras meses de preparación me inscribí a una carrera, pero una semana antes del evento me lesioné la espalda y la cintura, pasé dos días en cama y a diario me estuvieron inyectando; mi esposo me aconsejó no correr el siguiente fin de semana y me rebelé ante tal idea. Un día antes le aseguré a mi esposo que correría de manera tranquila y que en cualquier momento que me sintiera mal pararía, le prometí que nos veríamos en la meta y le pedí que no se preocupara si me tardaba un poco más que los otros corredores.

  • La carrera inició puntualmente y desde el inició marqué un paso lento pero muy seguro, pronto todos los corredores me rebasaron y los encargados de seguridad me identificaron como la última corredora. Durante mi camino tuve oportunidad de ver corredores ágiles y ligeros casi volar; otros esforzados y dando pelea; corredores que se esforzaban al máximo, dos de ellos en particular, hasta perder el conocimiento por golpe de calor y deshidratación.

  • Yo voy a llegar

  • Durante los últimos diez kilómetros un policía y una ambulancia abanderaron mi carrera. Me sentía avergonzada y un tanto presionada, podía ver el aburrimiento y el disgusto principalmente en la cara del policía que conducía la moto a mi lado, por medio de la radio se expresaba de mi con sus compañeros diciendo: "esto va a tardar mucho" y la peor "no creo que lo logre" a lo que no pude contenerme y le dije: "yo voy a llegar".

  • Tres kilómetros antes de la meta ya me sentía muy agotada y comenzaba a sentir un calambre en la pierna derecha. Mi cuerpo estaba en su límite y mi mente estaba lista para rendirse, ¡pero faltaba tan poco! La mente comenzó a crear la mejor manera de darse por vencido y vislumbré muchas maneras de cómo salir de la carrera sin perder el orgullo y la dignidad, pero justo cuando había decidido parar la ambulancia hizo sonar las sirenas (creo que el conductor notó mi pérdida de ánimo y pensó que colapsaría) y eso me molestó así que seguí corriendo y sucedió la gran sorpresa: de no sé dónde apareció gente para aplaudirme y animarme a continuar.

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  • Mi mayor premio: la gratitud

  • La ceremonia de premiación de los primeros lugares ya había ocurrido, los patrocinadores levantaban sus stands y todo estaba por terminar, pero la gente dejó de recoger para salir a mi encuentro. Contuve las lágrimas lo más que pude, pues sabía que si lloraba perdería el ritmo de mi respiración y así crucé la meta. Ahí estaba mi esposo, preocupado pero confiando en que yo cumpliría mí promesa.

  • Nunca me habían recibido como héroe, hubo música, muchas fotos, una entrevista, niños que me pedían tomarse en foto conmigo, amigos y compañeros de competencia. Ya en la meta me enteré de los que no pudieron llegar y recuerdo haberme sentido profundamente humilde y agradecida con quienes habían confiado en mí. Me acerque para agradecer su cuidado al policía y a los paramédicos de la ambulancia. Todos ellos, como yo, también tenían lágrimas en sus ojos.

  • Entendí que todo lo puedo lograr a mi ritmo, que puedo dejar de escuchar todo aquello que no me edifica o fortalece, que puedo decir NO y no aceptar aquello que no me haga un bien. Supe, una vez más que mi esposo cree en mí, que confía en mis decisiones y que eso me da un gran poder. Correr se asemeja mucho a la vida, llegar al último no es tan malo ¡es de lo mejor!

  • Si quieres saber más de los beneficios de correr, te invito a que leas este otro artículo: Sal a la calle y corre. Corre por tu vida

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Escritora, esposa y madre de tres hijas. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.

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