Teología de un empleado de Dios. O cómo hacer justicia social como empresario

Este artículo pretende darte una serie de herramientas para que desde tu empresa contribuyas a un mundo más equitativo y más justo, porque sabes que todo lo que tienes viene de Dios.

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  • La desigualdad se trepa a los muros, e inscribe su dolor en el cuerpo de los que cada día mueren de hambre en el mundo. Los bolsillos de 85 ricos poseen tanto dinero como 3 mil 570 millones de pobres en este mundo.

    • 842 millones de personas padecen de hambre, mientras que 85 poseen tanto que no les va a alcanzar la vida para gastarlo. 60 por ciento de esas personas que padecen hambre son mujeres y 200 millones, niños menores de cinco años.

    • 774 millones de personas son analfabetas.

    • 260 millones de niños no asisten a la escuela.

    • 880 millones no tienen acceso a los servicios de atención médica.

    • Mil millones de personas no poseen vivienda adecuada.

    • 2 mil millones de personas no tienen acceso a la electricidad.

    • 2,6 mil millones carecen de instalaciones sanitarias básicas.

    • Más de mil 200 millones de seres humanos no tienen acceso a agua potable.

    • 250 millones de niños –de entre 5 y 14 años de edad– trabajan como obreros.

    • 1,2 mil millones de adultos están desempleados.

  • Estas diferencias sociales me producen náuseas, rabia, frustración, impotencia y, como cristiana, me interpelan. Los cristianos de todo el mundo también discrepamos sobre qué caminos tomar; podemos ir del socialismo cristiano al evangelio de la prosperidad. Este último me parece amoral, porque sirve para llenar los bolsillos de más de un líder religioso; promueve que nuestro Padre Eterno sea una especie de Papá Noel que abastece nuestros deseos, “Padre, te pido el Mercedes Benz, y no olvides la casa en Punta del Este, por favor, porque hace calor en Montevideo”. Tampoco se trata de odiar al rico y salir a recorrer las calles provocando una masacre.

  • Las políticas neoliberales han reducido a la nada los derechos sociales y sindicales. El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial subyugan a los países pobres con sus políticas económicas, que no hacen otra cosa que mantenerlos sumergidos en la miseria.

  • Suena el reloj, es hora de entrar al trabajo, tus empleados están yendo a marcar tarjeta, mientras, dentro de ti, sabes que el amor y la fidelidad a Cristo pasan por el compromiso y la acción social. En tanto te diriges a tu escritorio te preguntas qué puedes hacer para contribuir a la igualdad y erradicar tanta injusticia; déjame darte algunas ideas:

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  • No tengas empleados fuera del marco legal

  • Es una tentación no pagar impuestos y todo lo que el Estado exige, pero luchar contra la pobreza trasciende todos los deseos más fervientes de justicia social y equidad que puedas decir desde el púlpito. Al generar garantías legales amparas y forjas oportunidades de sacar a la luz el poder creador que cada empleado tiene para salir adelante. Harás que se sientan protegidos en caso de un accidente laboral, embarazo, enfermedad o licencias.

  • No adulteres lo que ofreces

  • Sé honesto y cuida de quienes van a utilizar tu producto; pero, al mismo tiempo, vela por tus empleados, sigue las normas de calidad, higiene y salud.

  • Genera saber

  • Esta es quizás la herramienta más fuerte que le puedes dar a tus empleados: fórmalos, permite que se capaciten, fomenta la asistencia a seminarios y cursos de formación; lo cual mejorará también a tu empresa.

  • Comparte lo que tienes

  • Otorga primas o incentivos de interés basadas en los resultados que se logren; premia la asistencia puntual, el empleado cero falta o del mes, el aumento de producción. De este modo estarás dando algo más que un sueldo, darás de lo que tienes.

  • Deja que el poder circule

  • No tomes decisiones solo tú, permite que tus empelados participen de las decisiones en aquellas áreas en que estén capacitados. Vive el principio de subsidiaridad que Cristo instauró al tratar de alimentar a una multitud: él tenía el poder de hacer el milagro; sin embargo, involucró a Felipe, y luego Andrés decidió participar y se presentó con un niño que tenía cinco panes y dos peces; de este modo permitió que sus discípulos vieran que todos podemos participar de las resoluciones dando cada uno desde donde sabe y puede.

  • Recuerda que la idea de “empresario cristiano” tan en boga en estos tiempos es un invento de la teología de la prosperidad. Lo que sí es real es que eres un cristiano cuya labor es dirigir una empresa, y sabes dentro de ti que eres empleado de Dios. Él es quien te ha llamado, a través de tu empresa, a ser partícipe de la creación y de la redención de los hombres, mediante el fruto de sus manos.

  • No olvides que eres uno de los miles que serán capaces de erradicar la injusticia social, cada vez que al mirar a uno de tus empleados lo veas como a un hermano.

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Marta Martínez es de Uruguay. Posee una licenciatura en Psicología, y un posgrado en Logoterapia. Ama todo lo que hace y adora servir. Es especialista en atención psicológica domiciliaria. Contacto:

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