¿Dónde guardé ese papel? Tres ideas para una memoria activa

¿Sientes que tu memoria se hace cada vez menos prolongada? ¿Se te olvidan eventos importantes o fechas especiales? Puedes mejorar tu memoria al aplicar estos consejos prácticos.

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  • ¿Te has encontrado con alguna persona que te resulta familiar pero no recuerdas su nombre? ¿Te frustras si no puedes recordar dónde guardaste un documento importante? Si bien este tipo de situaciones pueden ser comunes para algunas personas, no tienen que ser definitivas, porque existen maneras de mejorar nuestra capacidad de memoria.

  • Los beneficios de mantener una memoria activa

  • Es importante que ayudemos a nuestros hijos a desarrollar la capacidad de memoria que tenemos, porque estamos rodeados de aparatos tecnológicos que pueden facilitar el almacenamiento de información sin mucho esfuerzo de nuestra parte. Al prepararlos para gozar de una memoria activa, nosotros también podemos beneficiarnos para lograr una calidad de memoria a largo y corto plazos. Entre las ventajas de tener una memoria productiva se destacan las siguientes: menor carga de estrés, actividad cerebral activa y mejor rendimiento en los estudios y el trabajo.

  • Cómo lograr y mantener una memoria activa

  • El mantenimiento de la memoria no es un evento, sino un proceso que lleva tiempo y dedicación. Si sientes que tu memoria se ve afectada por el cansancio o la dificultad de encontrar datos que necesitas recordar, puedes empezar dando un paso a la vez. Una buena idea es invitar a tus hijos a participar en actividades de uso de la memoria que les puedan divertir y aprender uno del otro. A continuación comparto tres ideas que permiten el mejoramiento de la memoria:

    1. Pruebas de memoria a corto plazo. Por lo general esta es la memoria que utilizamos con más frecuencia. Consideremos la siguiente analogía: tal como la llanta de una bicicleta necesita lubricante para poder funcionar de manera correcta, la memoria se beneficia de prácticas breves que la mantengan activa. Existen algunos estudios que indican que la repetición es esencial para poder mejorar la memoria. Por ejemplo, si tu hijo requiere recordar un poema o su parte del guión para una obra teatral, podrían repetirla por fragmentos o cantarla, a fin de que la memoria almacene la información asociándola con una determinada melodía o tono. Si eres una persona que se beneficia de utilizar los medios tecnológicos, hay programas que ofrecen pruebas que puedes hacer con tu hijo para adiestrar su capacidad de memoria.
    2. El entrenamiento de la mente. Tal como los músculos, la mente necesita entrenamiento. Una buena reflexión sobre esto nos permite pensar sobre el contraste entre un ciclista que no se entrena por unos meses y el que practica cada día. Es probable que durante una carrera los músculos del primer ciclista tengan un rendimiento pobre en comparación con los del segundo. Del mismo modo, si no entrenamos nuestra mente a diario para ejercer la memoria corremos el riesgo de que poco a poco se deteriore. Una buena idea sobre cómo entrenarla es aprender pequeñas frases todos los días. Por ejemplo, hay citas excelentes de autores destacados disponibles en muchos sitios y publicaciones. Podrías tomar la determinación de aprender una cita durante cada día de la primera semana. Luego podrías agregar la meta de aprender dos citas durante la segunda semana, y así sucesivamente. Poco a poco descubrirás cómo se prolonga la capacidad de memoria que tienes.
    3. El acceso fragmentado a la información. Una excelente estrategia que intento practicar con mis hijos es estudiar el material que deben saber para el día siguiente y revisarlo durante diferentes partes del día. Cada vez que vuelven a leer el material agregamos otras partes, o revisamos lo que ya han aprendido. Por ejemplo, si te propones fragmentar la información con tus hijos podrías empezar por fracciones pequeñas o las más principales, y luego ir aumentando o disminuyendo según el tiempo les permita.
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  • La próxima vez que te encuentres con un familiar cuyo nombre te resulte difícil recordar, averigua discretamente su nombre e intenta de inmediato hacer una conexión con algo que lleva puesto o con otra persona que se llama de manera similar. Te sorprenderás al ver cómo estos ejercicios prácticos redundarán en un buen uso de tu memoria activa.

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Anders Peterson is a Spanish language instructor at the University of Arizona and also works as a translator and interpreter . He lives in Tucson with his wife and children.

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