Dime de qué hablas y te diré cómo eres

Hablar es como despojarnos de nuestras ropas. Lo malo es que no siempre se trata de una desnudez halagadora.

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  • "De la abundancia del corazón habla la boca", se lee en Mateo 12:34. Los seres humanos con frecuencia nos hallamos atrapados en una red construida con nuestras propias palabras. Cada cosa que exteriorizamos es una radiografía de nuestra educación, circunstancias, creencias, tristezas, incluso de nuestra edad física y mental, pero sobre todo de nuestra calidad humana.

  • Hablar es como despojarnos de nuestras ropas, lo malo es que no siempre es ésta una desnudez halagadora. Y es que hay cosas que nos haría bien dejar ocultas. Lo bueno de las palabras es que siempre dicen más que su significado, y lo malo es precisamente eso: suele suceder que es más relevante lo que ellas dicen de nosotros, que lo que somos capaces de expresar con ellas.

  • Existen actitudes en nuestra manera de comunicarnos que dejan al descubierto carencias emocionales de las que a veces no somos conscientes, porque comportarnos de tal modo nos es natural. Sin embargo, un auto examen es una buena manera de reconocer lo que las palabras comunican sobre nosotros. Sigue leyendo y examina qué dicen de ti tus propias palabras.

  • 1. Todas las conversaciones giran en torno a tu persona

  • Por lo general, una persona que se tiene a sí misma como único tema de conversación demuestra una gran necesidad de atención. Quienes hacen esto, lo que en realidad desean es sentirse importantes. Una palabra los define: egocéntricos. ¿Te identificas? Si es el caso, deberías darte la oportunidad de dar espacio a lo que otros tienen para decir, harán tus relaciones más enriquecedoras.

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  • 2. Cuentas a conocidos y desconocidos tus intimidades

  • Que te desahogues con tus familiares, amigos o tu terapeuta no tiene nada de malo. Pero si medio mundo sabe lo que ocurre dentro y fuera de tu casa, una cosa queda clara: te sientes tremendamente sola, o tu realidad ya te supera. Reconoce qué te lleva a comportarte de esa manera, porque en algún momento tanta información en manos de todos puede perjudicarte.

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  • 3. Quejas constantes sobre todas las cosas

  • Estas personas tienden a ser pesimistas, inconformes e insatisfechas. Este tipo de conductas se vuelven crónicas con el tiempo, a veces inician para tener algo que decir, pero finalmente se vuelven parte de la personalidad. Lo malo es que esto termina siendo tóxico para los demás y para ti mismo.

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  • 4. Hablar mal de terceras personas

  • Lo que decimos es una proyección de lo que pensamos, así que muchas veces los defectos que vemos en otras personas son en realidad nuestros propios defectos. Alguien que habla mal de otros denota poca educación, pobreza de espíritu e insatisfacción personal. Este tipo de personas es el más dañino, porque no solo se perjudica a sí mismo, sino que lesiona vidas ajenas también.

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  • Habla para que tus palabras creen puentes, no para que los destruyan. Acostúmbrate a pensar antes de externar tus ideas porque una vez que salgan de tus labios y se las lleve el viento, lo que digas llegará a los oídos, mentes y corazones de quienes te escuchan.

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Yordanka Pérez Giraldo, Cubana de nacimiento, mexicana por elección.

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