Lo que debes evitar hacer cuando eres un padre adoptivo

Tener a nuestro cargo un niño es algo maravilloso, sea o no engendrado por ti. Pero como todas las grandes cosas del mundo, requiere de mucho compromiso, de todo nuestro amor y paciencia.

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  • La adopción es una maravillosa muestra de amor. Una invaluable alternativa para quienes no pueden concebir. Y una familia para todos esos niños a quienes, por circunstancias propias de vida, les ha sido negado una. Se supone que quienes optan por ella han reflexionado concienzudamente sobre el tema y que están dispuestos a asumir todo lo que implica, aunque a veces el deseo de la maternidad y la paternidad no permite ser imparciales.

  • De modo que no siempre tomamos el tiempo necesario para prepararnos para asumir la responsabilidad de ser un padre adoptivo. Ya que, a diferencia del amor natural que surge durante la gestación y que viene sin un pasado, nada más presente y futuro, a la adopción, las más de las veces, se llega como una última opción y luego de un proceso doloroso de aceptación y renuncia.

  • La idea romántica de niños corriendo a nuestros brazos topa con la realidad de pequeños lastimados emocionalmente, desconfiados de las personas y enojados por todo lo que les ha tocado vivir en su corta existencia. Los adultos, por su parte, no viven una realidad diferente, y aun con las mejores intenciones muchas veces ceden a la frustración y el dolor.

  • Sé que hasta ahora todo suena desalentador, pero la idea de decirlo con tanta crudeza no es esa. Adoptar es de las posibilidades más maravillosas que ha podido concebir el hombre; sin embargo, requiere tener los pies bien puestos sobre la tierra, porque si no se es consciente de los retos que esto conlleva puede causarse mucho dolor a todos los implicados.

  • Revisa aquí algunas ideas para que los niños convivan en armonía: Mis hijos no se soportan, ¿qué hago?

  • Lo que debes evitar cuando eres un padre adoptivo

  • 1. Echar en cara al niño el "favor" de adoptarlo

  • Cometemos el error de creer que si le decimos lo afortunado que es de tenernos, entonces nos valorará. Pero lo que en realidad ocurre es que siente que se lo estamos echando en cara, e incluso puede pensar que estamos arrepentidos o que nos pesa.

  • 2. Recordarle que no es hijo propio

  • Por increíble que parezca, suele ocurrir que en medio del coraje por situaciones en la relación, los padres, y a veces también los niños, echan en cara que no pertenece el niño adoptado a esa familia. Esto es un grave error y un gesto de mucha crueldad, además de que impide que se afiancen los vínculos.

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  • 3. Hacer diferencias entre la familia de sangre y los adoptados

  • Pasa, infortunadamente, que el círculo familiar cercano no se compromete o no crea una conexión con el niño y lo hacen a un lado, o que los padres, luego de adoptar, tienen hijos propios y se distancian del menor. ¡Por favor!, no lo hagas, porque sería como abandonarlo por segunda vez.

  • 4. Forzar la relación afectiva

  • En la desesperación de ser una familia "normal", los padres quieren obligar al niño a que se comporte como si toda la vida hubiera estado en esa situación. Es importante ir de a poco y ganarse su confianza y cariño. Recuerden que el amor se gana, no se impone.

  • 5. Pretender que olviden su pasado

  • Quien olvida el pasado está condenado a vivirlo de nuevo, dicen. Lo mejor es utilizar lo vivido para ser más fuertes, para aprender, para saber qué no haríamos. Y con el hijo adoptivo esto es importante, porque la idea es que supere sus circunstancias de vida.

  • 6. Mentirles sobre su origen

  • Con la mejor intención, pero los nuevos padres creen que si ocultan la realidad al menor, entonces se sentirá más cómodo y los amará como a sus padres biológicos. Y quizá funcione, pero el riesgo es perder su confianza, lastimarlo, y que le cueste más procesar la verdad.

  • Tener a nuestro cargo un niño es una tarea maravillosa, sea o no biológico; pero como todas las grandes cosas del mundo, requiere de mucho compromiso, de todo nuestro amor y paciencia. La única diferencia entre una familia de sangre y una que no, es que la segunda necesita que estemos dispuestos a amarla como si se tratara de la primera.

  • Te invito a releer: 4 consejos de supervivencia para una madre adoptiva.

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Yordanka Pérez Giraldo, Cubana de nacimiento, mexicana por elección.

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