¿Quieres destruir (para siempre) la autoestima de tus hijos? Apréndete y practica estas 9 lecciones

Aunque no lo creas, hay madres que están haciendo esto cada día con sus hijos. ¿Eres una de ellas? Descúbrelo leyendo este artículo.

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  • La forma en la que fuimos educados, la infancia que vivimos, nuestras propias carencias afectivas, los traumas, la inconciencia, la ignorancia, la maldad o hasta crueldad de la que somos capaces... Son muchas las razones o del porqué algunos padres y madres, aunque no lo creas, destruyen y lastiman a sus hijos, consciente o inconscientemente.

  • La formación y consolidación de la autoestima si bien es una hechura que cada quien, poco a poco, va "construyendo" por y para sí mismo, los padres, maestros y otros adultos favorecemos el entorno y las condiciones para que este proceso se dé la mejor manera posible o, por el contrario, lo entorpecemos y afectamos negativamente.

  • Verifica tu propia situación -respecto a tu persona o en lo tocante a tus hijos- a través de un análisis de las siguientes 9 lecciones:

  • 1. No le digas que lo quieres

  • Deja que pasen los días, las noches, las semanas, los meses y los años sin darle una caricia ni decirle que lo amas; deja que crezca sin el conocimiento de saberse amado, querido y especial para ti. Ya verás el esperpento humano que vas a crear.

  • 2. Dile que te avergüenzas de él

  • Que es feo, que se parece a quien más mal te cae de la familia y que es totalmente inadecuado para afrontar cualquier situación. Regáñalo después de los festivales de la escuela por su pobre desempeño, avergüénzalo frente a sus amigos y hazle saber que nunca podrá ser lo que tú esperabas.

  • 3. Échale en cara lo difícil que es mantenerlo, tratarlo y cuidarlo

  • Dile una y otra vez cuánto gastas en él y de las muchas cosas buenas y mejores que dejas de hacer por su culpa. Dile sin cesar que es un problema y una carga.

  • 4. Repite sus defectos una y otra vez...

  • ...Ya sean físicos, de carácter o de cualquier otra índole, y si puedes, búrlate de él bajo el falso argumento de que todos lo hacen y que deberá acostumbrarse a tal vida y consideración. De algún modo, él entenderá que eso merece y que no podrá aspirar a un trato mejor.

  • 5. Recuérdale sus interminables errores

  • Si hace un mes rompió un vaso, ¡no permitas que lo olvide! Recuérdaselo cada día y acumula una tras otras sus faltas y cuando cometa una nueva, saca toda la interminable lista y recítala ante sus ojos. Que sepa que no lo pierdes de vista y, más aún, que vigilas cada uno de sus pasos para reprochárselos llegado el momento.

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  • 6. Compáralo, dile que es incapaz y que no puede aunque se esfuerce

  • Es más, dile que ni lo intente, porque de todas maneras no lo conseguirá. Cada vez que veas a otro niño, compáralo con él y hazle notar cómo el otro es mejor, superior, más guapo, más inteligente y que a ese niño sí te gustaría tenerlo como hijo.

  • 7. No pongas metas ni aspiraciones en su vida

  • No le hables de sueños, ni pongas tu esperanza en él, y díselo. Repítele incansablemente que no puede, que no es capaz, que no lo intente, que no lo apoyas y bajo ninguna circunstancia lo animes a que haga algo. Que es un imposibilitado mental, y entonces no tiene caso que lo alientes.

  • 8. Dile con claridad y frecuencia que todos los días te decepciona

  • Díselo con palabras y con miradas descalificativas. No sonrías, ni le aplaudas sus logros porque un día de éstos no lo logrará y te decepcionará y, por lo tanto, sufrirás mucho tú.

  • Dile que puedo haberlo hecho mejor, que lo haces por su bien, que eres claro y no le mientes, que así son las cosas y que, en todo caso, lo haces por su propio bien.

  • 9. La que nunca falla: no querías que naciera

  • No hay nada que destruya más a un niño que saberse no querido ni deseado. NO necesitas usar muchas palabras, solo recházalo a cada momento.

  • Imposible creer que alguien haga todo esto. Son muchos los padres que, valiéndose de este tipo de discurso poco a poco destruyen no sólo la autoestima de su hijo, sino que acaban con su carácter, voluntad y todo rastro de amor propio.

  • Nada más ten presente que destruir al niño de esta manera es cruel, abusiva y el precio de tu atrevimiento, tarde o temprano, lo tendrás que pagar, y con altos intereses.

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Escritora, esposa y madre de tres hijas. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.

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