5 razones por las que los hombres NUNCA cambian, pero se …

Si te has encontrado diciéndote a ti misma: "todos los hombres son iguales" o desesperada le has gritado a tu marido: ¿¡por qué nunca cambias!?, este artículo te dará la respuesta.

Erika Otero Romero

Frases del tipo: “Los hombres nunca cambian” o “Todos los hombres son iguales” son dichas por muchas mujeres a diario, pero ¿será que eso es cierto? Para saberlo voy a decirte que lo que leas a continuación quizás no te guste, pese a eso, la realidad no se puede tapar con un dedo. A continuación te daré las razones.

Los Hombres NO CAMBIAN -a tu parecer – debido a TUS ALTAS EXPECTATIVAS

Así es, cuando inicias una relación te gusta todo de él, ni te fijas en si esta algo gordo y no le gusta ejercitarse, en pocas palabras lo vez perfecto. Sin embargo, pasado el tiempo y la temporada del enamoramiento, que según algunos expertos dura entre 1 y 4 años, ambos se empiezan a ver tal como son y eso les deja ir apreciando esas cosas que no son capaces de tolerar, desde nimiedades hasta aspectos significativos.

El punto es que por orgullo y afán al cambio se apegan a esos detalles como si de eso dependiera su vida en pareja, empezando así una lucha de poderes e intereses que los puede llevar a sendas dificultades maritales.

No cambian porque ellos se niegan a hacerlo

Pueden cambiar y muchos lo hacen si son persuadidos de la manera adecuada y no se sienten forzados a ello. ¡Ay! Pero que se sientan obligados a ver como se pone la situación. Acá tienes 2 caminos: bien puedes aceptar que le gusta dejar su ropa regada por toda la casa y la recoges sin decirle nada, o te ingenias alguna táctica que haga que recoja sus cosas sin que tengas que desgastarte ni pelear con él por la misma situación a diario.

Él debe sentirse verdaderamente afectado por ese comportamiento que tú le criticas

No importa cuánto le insistas en qué ese comportamiento les está afectado no solo como familia, sino además como persona, si él no lo siente como una amenaza real, no va a cambiar. Según la sexóloga Alessandra Rampolla: “La realidad es que nunca cambiamos del todo; es posible cambiar determinados comportamientos cuando uno entiende que es para beneficio propio o de la relación, pero esta transformación siempre debe estar motivada por un deseo personal”.

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No es tú culpa

Que hayas soñado tu príncipe azul con 100 cualidades y 0 defectos no es tu culpa, la de él tampoco. Él es el hombre que te gusto desde esa vez que te lo presentaron o conociste en la fiesta, sigue siéndolo pese a esos 30 libras de más y su manía de andar en bóxer por toda la casa y beber directo del envase de jugo.

El no cambia porque no desea ser perfecto, desea ser aceptado tanto como te acepta a vos, eso sí, recuérdale por si se le ocurre decirte que estas algo gordita, que él tampoco es que sea el monumento a la esbeltez, si desea exigir algo debe dar algo a cambio, por el contrario que ni se atreva.

¿Y cuál sería la solución?

Va a sonar horrible pero no va a cambiar la realidad. Lo que mejor puedes hacer en pro de tu salud mental y emocional, por el bienestar de tu pareja y familia es aceptar que no va a cambiar a no ser que sea su voluntad. Así es, empieza aceptando que SIEMPRE HA SIDO ASÍ, así lo conociste.

Sé que es difícil pero eso hace parte del amor. Cuando logras aceptar a tu esposo tal cual es, haciendo lo que este en tus manos para mejorar tu relación veras que es mucho más fácil alcanzar la armonía, paz y estabilidad familiar y de pareja.

Por supuesto que hay cosas que no deben aceptarse desde ningún punto de vista, tales como la falta de respeto, el engaño, la burla o que te hagan tonta, a esas desde todo lado debes ponerles un freno y deben ser tan pronto se presentan.

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Algo más que puedes hacer es ayudarle a que se dé cuenta por qué le conviene ser diferente. Para ello debe experimentar una situación que sea el resultado de su “mal” comportamiento y vea lo que eso le hace a su relación y a su persona.

Por último, para tener paz en tu hogar y que haya más felicidad marital no hagas drama por nimiedades que tú misma puedes remediar, hazte de vez en cuando “la de la vista gorda” y aprovecha el momento para ser imperfectamente perfecta, te lo agradecerás.

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Erika Otero Romero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.