La violencia marital es mucho más de lo que se puede percibir a simple vista

Hay mucho detrás de un maltratador y un maltratado. Descubre su secreto y escapa - si es tu caso-. Nadie merece vivir así.

Erika Otero Romero

Toda persona que encuentras en tu camino tiene un pasado teñido por eventos lamentables y dolorosos que hicieron de él o ella las personas que son ahora. Parte de ese grupo de personas deben sus sufrimientos a que fueron víctimas de maltrato por parte de los seres que se suponía debían cuidarlos y protegerlos de todo mal, sus padres.

Las personas maltratadas en su infancia por sus progenitores sufren de tal manera a lo largo de su vida, que sus almas, -casi que de manera literal- se encuentran rotas debido a la falta de cariño y la indiferencia proveniente de ellos, esos actos, sin lugar a dudas marcaron la manera como ahora se relacionan en pareja, haciendo que la convivencia sea cero idílica.

¿Podrá sanar un “alma destrozada”?

Antes que nada es necesario decir que cuando el maltrato se introduce en una relación afectiva, ésta resulta ser una situación tan evidente para quienes están alrededor, tanto, que intentan intervenir para tratar de hacer consiente a la víctima de violencia, pero es que simplemente no puede verlo de esa manera.

Lo antes dicho ocurre debido a un efecto de costumbre. Sí, costumbre porque ya vivió violencia en su infancia, y eso ha hecho que vea como algo natural comportamientos y actitudes que la denigran (a ojos del observador), pero que ella no ve como tal.

Para las víctimas de maltrato no es nada nuevo este tipo de comportamiento, si es que hay un nuevo maltratador, otras condiciones o situaciones, pero como ya antes ha sido violentada lo justifica de una u otra manera.

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Aun así, tarde o temprano se hará consiente de que lo que ha vivido y vive no es algo que se merezca ni deba admitir. Es aqui que empieza a sentir miedo y confusión, no sabe cómo actuar o qué hacer para liberarse de su situación, pero lo peor de todo es que debe reconocer que ella con su actitud ha alimentado el espíritu destructivo de su victimario.

La realidad siempre tendrá 2 perspectivas

La verdad detrás de un maltratador y una persona maltratada es que ambos en su infancia fueron objeto de malos tratos y desamor por parte de sus padres. Sí, ambos vivieron experiencias muy similares de violencia, es acá donde cada parte asume su rol:

a) el maltratador intenta ganar dominio y control, el que le fue quitado en su infancia. Ya jamás va a volver a permitir que le dañen o mostrará debilidad, con lo cual resulta dañando a quien más ama, pero por sobre todas las cosas, al más vulnerable.

b) Por el contrario, la persona maltratada con su deseo de ser amada y agradable, de hacer todo bien, acepta y permite de parte de su pareja el daño que le infringe pues le parece “lógico” recibir daño cuando no hace bien las cosas.

El asunto es que todo niño maltratado en su infancia se convierte en un alma destrozada por el profundo sufrimiento vivido, por fortuna y aunque tome tiempo, el daño generado se puede remediar.

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¿Cómo “remediar” un alma dañada?

Es esencial que sepas que aunque tome mucho tiempo, paciencia, lo que más importa es que la persona desee ser sanada y para ello requiere mucha voluntad para así tener un futuro más prometedor.

El primer paso

es darse cuenta de la vida que tiene siendo maltratado o maltratador (víctima o victimario). Hacerse consiente ya de por si es el paso más complejo. Las personas bien podrían seguir viviendo de esa manera – y hay quienes lo hacen-, pero hay otras que eligen dar un paso de fe hacía adelante y aunque anden a oscuras un buen tramo del camino, pronto encuentran la luz.

El segundo paso

Es buscar apoyo, ¿dónde? En todas y cada una de esas personas que le dijeron una y otra vez que las cosas que vivían no eran correctas. Pedir consejo y guía es bueno, porque puede ser que la persona sepa que desea escapar de esa situación, pero el meollo es que no sabe cómo lograrlo.

Ya con ese apoyo y la guía recibida es momento de actuar , ese es el tercer paso.Dependiendo de la decisión que se haya tomado, DEBE ACTUAR. Si desea buscar apoyo terapéutico para sacar de su interior el peso de lo vivido, para que perdone a quien le hizo daño y se perdone a sí misma, desde ahí, irá tomando fuerzas para continuar con su vida.

Ahora, con toda la fuerza que ha ido adquiriendo, es momento de retomar su vida. Es hora de hacer planes que le permitan progresar, ponerse metas y no desistir, días grises habrán siempre, pero ellos le irán fortaleciendo y le ayudarán a disfrutar de la nueva persona que es ahora.

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Reconocer el dolor es la rampla para sanar y seguir adelante. La persona debe tener presente que con toda esa experiencia tan terrible como antecedente, podrá ser mucho más consiente de los maltratadores y sus máscaras, incluso, eso puede ser útil para ayudar a personas que estén pasando por algo similar a lo que tuvo que vivir.

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Erika Otero Romero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.