2 reflexiones que te ayudarán a perdonar a tu esposo y a amarlo cada día más

Cuando ya no le tengas más paciencia, cuando tengas ganas de salir corriendo, reflexiona sobre estas dos cosas y ámalo de nuevo.

Valeria Fuentes

“El amor es la decisión de trabajar, activamente por la libertad de la otra persona para que pueda elegir qué hacer con su vida, aunque no me incluya”, Jorge Bucay.

Cuando eliges compartir la vida con tu amado, comienzas un camino hermoso de amor, de proyectos, de hijos y de momentos de felicidad plena.

Pero cuando aparecen las discusiones pareciera que el otro es responsable de derribar tu castillo de amor y paz; las quejas, los reproches, los gritos y los silencios comienzan a ser frecuentes en tu vida matrimonial.

Cuando las peleas son usuales, comienzas a acumular ira, resentimiento, y toda clase de emociones negativas, por que no logras que tu pareja entienda qué es lo que te sucede.

Y no es porque el otro no quiera, es simplemente porque tu no estás siendo clara.

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Una forma de ser clara es reflexionar sobre estas dos cuestiones importantes:

  • Pide las cosas:

Tu pareja no es adivino. Por ejemplo, te quejas o te enoja el hecho que tú no

puedes con todo, te irrita llegar del trabajo y tener que hacer la cena o limpiar o hacer tareas con los niños, sabiendo que tu esposo está hace tres horas tirado en el sillón viendo tv, entonces lo más fácil es, decirle que te ayude, sí, tan fácil como eso, y deja de soñar que él debería darse cuenta solo de lo buena esposa y madre abnegada que eres… por que a veces no se dará así.

Pero, aunque es lo más fácil y resulta menos problemático pedirle ayuda o decirle qué es lo que nos molesta o nos hace sentir de la forma en la que nos sentimos, no lo hacemos y nos complicamos salas la vida.

  • Reflexiona sobre “cómo” dices las cosas y no tanto en el “que”:

Es decir, si dices o pides las cosas enojadas lo más factible es que recibas una respuesta cargada de enojo, por lo tanto, si te centras en decirle a tu pareja el cómo te sientes y no tanto del como está haciendo de mal las cosas, seguro habrá más armonía en su matrimonio, es decir por ejemplo, dile me siento ignorada, me siento cansada, ¿me ayudas? Me siento sola, me siento celosa, etc., así tu pareja

podrá entender lo que te pasa y seguro te comprenderá y usará empatía lo cual ayudará a cambiar tus sentimientos, sean cuales sean.

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Entonces en vez de discutir y renegar o de llenarte de ira y malos ratos estarán hablando desde el entendimiento, desde la comprensión, desde los sentimientos de cada uno.

Dejar el orgullo de lado no significa renunciar a ti misma

Deja de lado tu orgullo y comprende que el otro es el otro y que puedes reconciliarte siempre desde el amor.

Si hablan sin reproches, recuperarán la confianza de los votos de amor que se prometieron al casarse.

Traten de vivir el proceso ayudándose mutuamente; hay heridas que tardan menos tiempo en sanar para uno, pero quizás el proceso de curación sea más largo para el otro. Dejar el orgullo de lado no es desaire, ni desamor propio, es reconocerse humano y aceptar que uno también es responsable de los errores de la pareja.

Tener expectativas de que todo va a mejorar, confiar en el amor, y no dejar que nadie se meta en esa relación, sabiendo que sólo ustedes dos podrán solucionarlo, recordando el amor que se tienen mutuamente.

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Recuerda que “quien no tiene la capacidad de perdonar no sirve para amar… Amar a alguien es una cosa. Que alguien te amé es otra. Pero que te amé la misma persona que amas es TODO”, Paulo Coelho.

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Valeria Fuentes

Profesora en educación especial especializada en débiles cognitivos y Lic. en educación especial. Tiene un Instructorado en estilos, Master en Ritmos y Couch Coreográfica, pero el título que más ama es el de ser madre de sus tres pequeños.