8 cosas que cambiaron en mi familia cuando mis hijos comenzaron a dormir solos en su cuarto

Una mañana desperté y ellos ya no estaban a mi lado. Y ese día, todo cambió

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  • 8 cosas que cambiaron en mi familia cuando mis hijos comenzaron a dormir solos en su cuarto

  • Una mañana desperté y ellos ya no estaban a mi lado. Y ese día, todo cambió

  • Hace tan sólo 15 días que mis pequeños duermen solos en su cuarto. Y la vida en mi familia ha dado un vuelco inesperado. Me siento rara, pero feliz. Y puedo decir que ahora me doy cuenta que antes no estábamos listos -ninguno de los cuatro- para hacer el cambio. Pero desde que duermen en su habitación el clima es otro, y muchas cosas vienen aconteciendo en esta familia.

  • ¿Por qué los pasé a su cuarto ahora y no antes?

  • Desde que tengo uso de razón, mi objetivo en esta vida era ser madre. Amo los bebés, los niños, y amo la maternidad y la oportunidad que me dio esta vida de criar a mis dos hijos viéndolos crecer sin perder ni un segundo de su desarrollo. Tengo dos hijos: Indira, de 4 años y 8 meses, y Tizziano de 2 años y 10 meses. Éste era el momento, y no antes, y te cuento por qué.

  • Al principio, siempre supe que practicaríamos colecho. A mi primer hija la tuve en mi cama hasta los 11 meses y luego en una cuna pegada a mi lado. Cuando nació su hermano, ella pasó a dormir del lado de su papá y yo puse la cuna con el bebé de mi lado. A mi hijo menor ya no lo puse en mi cama; simplemente se despertaba demasiado y fui viendo que él dormía más cómodo en su cunita. Ahí es cuando notas la diferencia que no todos los hijos son iguales, aunque pretendas criarlos igual.

  • Con mi marido adoramos ver a nuestros hijos al despertar. Taparlos cuando se destapan. Estar allí cuando tienen miedo. Y particularmente, como mamá, el acto de amamantar fue tremendamente más fácil con ellos al lado. No tenía que levantarme, simplemente me acercaba y continuábamos en el sopor del sueño.

  • Pero llegó un momento en el que con mi marido sentimos que era hora de pasarlos a su cuarto. Nosotros queríamos tener más intimidad, y además, al llegar la noche ellos acaparaban nuestra presencia. Querían cuentos, juegos, y cuando se quedaban dormidos, mamá y papá caían rendidos también. Nosotros, como pareja necesitábamos nuestro espacio. Pero ellos, como personitas en desarrollo, necesitaban probar la nueva experiencia de sentirse independientes y "grandes".

  • Así fue el operativo

  • Teníamos como excusa que aún no habíamos terminado de colocar las barandas de la planta alta. No había modo de pasar a los niños a su cuarto si no había protección. Pero el mismo día en el que el herrero vino a colocar la última baranda que quedaba, mi marido dijo "es hoy o nunca". Era un sábado. Un día perfecto para empezar. Si se despertaban o dormíamos mal, al día siguiente nadie tenía que levantarse para trabajar o ir a la escuela. Y teníamos como ventaja otros dos días más de descanso que en mi país fueron festivos.

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  • En medio de las bolsas que aún seguían acumuladas pasamos las camas, mientras ellos estaban en la ducha jugando. Puse un velador, arregle un poco, puse sus juguetes favoritos y esa misma noche durmieron allí.

  • Para nuestra sorpresa, nuestra hija mayor durmió todas la noche de corrido y estaba feliz de dormir en su camita. Y aunque el pequeño se despertó dos veces, entendió desde el principio y sin quejarse, que ése era su cuarto a partir de ahora.

  • El traspaso a su cuarto trajo muchos cambios. pero los más significativos fueron éstos:

    1. Sentido de pertenencia: Mis hijos, en estos pocos días, lograron un sentido de pertenencia con su cuarto que es adorable ver. Les encanta tenerlo ordenado. A las personas que llegan a casa las llevan a su cuarto para mostrarles "dónde duermen ellos". Su cuarto ahora es su lugar sagrado.

    2. Buscan su ropa y la ordenan: Al lado de su cama puse un mueble bajo, donde tienen dos cajones para cada uno con sus ropas. Ambos saben dónde encontrarlas cuando deben vestirse y eligen lo que van a ponerse. En otro mueble tienen los zapatos; cada uno tiene un estante con los suyos. El orden de sus cosas y sus ropas les ha gustado tanto que se sienten "importantes" a la hora de vestirse.

    3. Ya no tienen miedo: Cuando dormían en nuestro cuarto, mis hijos me pedían que cierre la puerta, pues les daba miedo la penumbra. Ahora, misteriosa y milagrosamente, no sólo no me piden que cierre la puerta sino que jamás hasta ahora han mencionado tener miedo a la oscuridad.

    4. No hay despertares llorando: Cuando despiertan, vienen a mi cuarto para ver si aún estamos en la cama, pero en ningún momento despiertan llorando. En cambio, cuando dormían con nosotros, si yo o mi esposo salíamos de la cama y ellos se despertaban y no nos encontraban, se ponían a llorar. Ahora, eso cambió y han dado un salto radical.

    5. Mamá y papá tienen más intimidad: Y no sólo me refiero a las relaciones sexuales, sino al momento único y gratificante de quedarnos abrazados cuando ellos ya están dormidos, o charlar y contarnos nuestras cosas del día. Había llegado un momento en que se nos hacía imposible hacer contacto de ningún tipo.

    6. Renovamos los ambientes: El movimiento supuso una renovación absoluta de los ambientes. La habitación donde duermen ahora mis hijos era el reservorio de las cosas que no sabía dónde guardar. estaba todo en bolsas y encimado. Ahora, con las ventanas con cortinas, stickers de personajes en las ventanas, sábanas y acolchados de personajes, y sus muñecos sobre la cama, ahora sí parece una habitación infantil. Además, nuestra habitación matrimonial ha cambiado también. Ya podemos usar las mesas de luz y hasta puse sillones donde antes estaban las camas de los niños.

    7. Se respira otra energía: Estamos todos de buen humor. Dormimos mejor y despertamos alegres. Ellos despiertan contentos y aman su habitación. Y a nosotros, los papás, nos encanta poder despertarnos sin necesidad de ir en puntillas para no despertar a nadie.

    8. Ya no más videos a la hora de dormir: En nuestro cuarto tenemos televisión, por lo que siempre era factible que la prendiésemos para poner canal de dibujos animados. Ahora, la rutina es acostarlos y leerles un cuento. Y ellos están muy felices con ello.

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  • Todo a su momento

  • Cuando mi primer hija era bebé la gente solía decirme "sacala de la cama, que después no la vas a sacar más". Y acá estamos. No sólo duerme sola en su cuarto, sino que ni una sola vez ha despertado llorando en medio de la noche. Y si necesita algo me llama para que acuda a su lado.

  • El más pequeño, aún necesita de mamá para conciliar el sueño, y cuando despierta en medio de la noche me llama o viene a buscarme. Entonces, me tiendo en la cama a su lado hasta que vuelva a dormirse. Puede llegar a despertarse hasta 3 veces en una noche. Pero no me preocupa, estoy ahí para ayudarlo, para acompañarlo en este trance y para decirle que siempre estaré a su lado en los momentos en que me necesite.

  • Es sólo una etapa en la que manos regordetas nos abrazan y vocecitas tiernas gritan por toda la casa "mamá". Es sólo un par de años los que debes levantarte por las noches a calmar su angustia. Pero es maravilloso que ellos nos amen tanto que necesiten de nuestra protección para sentirse bien.

  • Recién hoy siento que éste era el momento de pasarlos a su cuarto. Antes, simplemente no estaba preparada. Y creo que ellos tampoco. Y mi marido menos; era él quien decía "dejala que duerma con nosotros" cuando Indira en medio de la noche salía de su cama pegadita a la nuestra para meterse en medio de los dos. El tiempo no vuelve. El tiempo es sagrado. Y mientras más lo aprovechemos, mejor serán los frutos que rinda.

  • Te lo recomiendo, pero cuando lo sientas con el corazón

  • He visto infinidad de madres y de padres queriendo pasar a sus hijos a sus cuartos "a la fuerza". Escuchando las opiniones ajenas, pensando que nunca más los van a sacar, o pensando que sus hijos se volverán débiles y emocionalmente dependientes si no los pasan a su cuarto antes del año. Como madre, y en mi experiencia, te digo que no sólo nada de eso es cierto, sino que todo lo que se hace con amor, siempre obtiene buenos resultados.

  • Si vas a preparar la habitación de tu hijo, que sea en el momento en que tú y tu pareja lo sientan, porque así el niño sentirá la seguridad que necesita. No existe la edad "adecuada" para que los niños empiecen a dormir solos en su cuarto. De hecho, hay muchas familias que no tienen el lujo de tener otra habitación para los hijos. Pero si tomas la decisión con convicción y con amor, seguramente saldrá como lo esperabas.

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Fernanda Gonzalez Casafús es argentina, mamá y Licenciada en Periodismo. Ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.

Sitio Web: http://lasillamecedora.blogspot.com

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