7 consejos para regresar a la rutina de ejercicios una vez que nació el bebé

Si eres una mujer activa con una rutina de ejercicio establecida y que está por ser madre pronto o cuyo bebé recién nació, volver a la actividad física es prioritario, pero, ¡tranquila! Hazlo poco a poco.

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  • Me llena de alegría y admiración esta nueva generación de madres jóvenes que organizan su vida familiar, profesional y personal de tal manera que son capaces de todo cuanto se proponen. Me animan particularmente las mujeres que han comprendido que cuidar de sí mismas es muy importante, y que el cuidado de su salud es prioritario para que su mundo funcione y siga en marcha; sin embargo, también me he encontrado con mujeres, principalmente corredoras -profesionales o amateurs-, que tan pronto como salen de la sala de maternidad quieren volverse a poner los tenis y salir corriendo y bueno, por muy buena condición física que tengamos, inclusive si fuéramos atletas de alto rendimiento, tener un bebé es otra historia.

  • Así que antes de ponerte el short, la sudadera o el calzado deportivo, considera estas recomendaciones:

  • 1. Tu cuerpo se transformó

  • Por más común y cotidiano que pueda llegar a ser el nacimiento de un ser humano, jamás dejará de ser un milagro. Milagro porque una nueva persona llega a este mundo y porque el cuerpo de su madre se transforma y madura de maneras inimaginables. Se es una mujer antes del embarazo; otra, estando embarazada y una tercera -la mejor versión de todas-, cuando se tiene en los brazos a ese pequeño que es toda nuestra responsabilidad y privilegio criar y amar. Por consiguiente, es preciso que nuestra mente también se transforme, madure y comprenda que las prioridades cambiaron, que el cuerpo se está reorganizando y que por muy bien que nos sintamos, debemos de tomar un tiempo para que todo tome su nuevo lugar.

  • 2. Descansa

  • ¿Alguna vez has visto a una mariposa emerger de su capullo? No, ¿verdad? Sale con calma y se posa en una hoja por algunos minutos mientras busca desplegar esas alas que han surgido, las mueve con cuidado para conocerlas y saber cómo funcionan. Hasta que están completamente listas, entonces vuela. Lo mismo pasa con una mujer que da a luz: así que toma tu tiempo, procesa todo lo que ha sucedido y lo que se ha transformado. Duerme, descansa, toma con calma las adaptaciones que requiere el nuevo integrante de la familia.

  • Aquí es importante que releas: ¡Auxilio! ¡Mi bebé no se duerme!

  • 3. Recuperarse de una cesárea es diferente a un parto normal

  • Las abuelas siempre tienen la razón si se trata de cuidar a una mujer recién parida. Escucha a tu médico, sigue sus instrucciones y reposa. Ya van más de veinte años que tuve a mi primera hija y recuerdo que, antes de los veinte días del nacimiento, yo lavaba y hacía todas las labores de casa porque me sentía de maravilla. ¡Grave error! Hoy mi espalda me reclama el poco cuidado que le di. Te vas a recuperar más rápido de un parto normal que de una cesárea, ese es un hecho y para lograrlo necesitas tiempo, por lo tanto, no aceleres los procedimientos que la naturaleza y la experiencia humana nos han dicho que son ideales.

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  • 4. Comienza con una rutina en casa

  • La mayoría de las mujeres reciben alta médica para ejercitarse después de tres meses de haber nacido el bebé, pero eso no indica que de inmediato debas ir corriendo a entrenar o retomar tu rutina donde la dejaste meses atrás.

  • Puedes comenzar con una rutina ligera y sencilla en casa, la caminadora o la bicicleta fija pueden ser muy útiles para iniciar el regreso al gimnasio, a la pista y al pódium de los ganadores. Sé paciente y comienza despacio y con calma. Cualquier incomodidad o malestar notifícalas a tu médico inmediatamente.

  • 5. Inicia con sesiones cortas

  • Tus sesiones de ejercicio no deben de durar más de treinta minutos y hacerlas en días alternados. Una vez que hayas completado un mes, podrás aumentar el tiempo de entrenamiento a una hora pero sin hacer más pesada la sesión y evitando los ejercicios que fuercen el abdomen o los esfínteres.

  • 6. Sueño, salud y buen ánimo

  • Las madres experimentan de manera común cansancio, algunos malestares físicos principalmente cuando se presenta la leche materna, alguna infección en heridas, hinchazón, dolor en la espalda o cintura y sentimientos de tristeza o hasta depresión. A muchas les resulta de momento demasiado abrumador todo el trabajo que representa atender al pequeño, la adaptación en general de la familia e inclusive puede resultar catastrófico que la ropa que se usaba ni siquiera puedan ponérsela y que el cuerpo luzca terriblemente deteriorado.

  • Solo sé paciente, el ejercicio te va ayudar con todo eso, vas a bajar de peso, los músculos se van a volver a tonificar y dejarán de dolerte; volverás a ser más ágil incluso y fuerte, pues ahora hay un precioso bebé que te motivará a recuperarte. Todo va a mejorar, todo va a ser mejor de lo que era antes de tener a tu bebé.

  • 7. Tu vida cambió

  • Tal vez esta sea la cuestión más compleja de entender y aceptar, nada más ten presente esta idea: tu vida mejoró una vez que nació tu bebé. Serás una gran madre, una mejor esposa, una mejor trabajadora, tu cuerpo se verá hermoso y tu casa será más feliz.

  • Ahora, si como si todo esto fuera poca cosa, aparte tú serás ¡una mejor atleta! ¿Sabes por qué? Porque ese pequeñito será tu admirador número uno.

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Escritora, esposa y madre de tres hijas. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.

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