Una vida comprometida

Vivir una vida comprometida es una expresión que muy pocos pueden decir de sí mismos. Sin embargo es posible.

Marta Martínez Aguirre

Una vida llena de sentido, deja huellas persistentes. El término compromiso es de origen latín “compromissum”, este verbo se ha formado con la preposición “cum” que significa “con” y el adjetivo “promissus”.

La palabra “compromiso”, tal como la usamos, a menudo nos recuerda que detrás de todo compromiso hay una promesa que cumplir.

“Estar comprometidos” es una expresión que llena de amor e ilusiones a los novios.

“Mire sin compromiso”, es la frase predilecta de los vendedores. Podemos mirar, y eso no empeña nuestra palabra.

“No me pongas en un compromiso”, es una expresión usada para significar no ponerse en un conflicto.

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Pero vivir una vida comprometida es una expresión que muy pocos pueden decir de sí mismos. Si en este momento pienso en alguien que vivió con la promesa de vivir una vida plena de sentido, no puedo menos que pensar en el líder espiritual Tom Perry.

Una vida comprometida con el establecimiento del reino de Dios

Durante la segunda guerra mundial, siendo soldado, pudo ver el horror de Nagasaki, sin embargo, no se paralizó sino que junto a otros soldados dedicó de su tiempo libre para reconstruir las iglesias desbastadas, y de ese modo ayudar a que la población tuviera la posibilidad de practicar sus creencias cristianas. ¿Te has preguntado cómo puedes establecer el reino en tu entorno?, ¿inviertes de tu tiempo para ayudar en una causa justa?, ¿educas a tus hijos en valores de rectitud y amor?

Una vida comprometida con la esperanza

A lo largo de su vida, Tom Perry supo lo que era perder a sus seres amados, perdió a su esposa, una hija, y dos nietos. Él llegó a decir “El Señor es muy amable. A pesar de que algunas experiencias son difíciles, Él inunda tu mente con recuerdos y te da otras oportunidades. La vida no termina sólo porque uno tiene una tragedia. Siempre hay una nueva montaña que escalar” ¿Eres una mujer de fe?, ¿te mantienes esperanzada aún en medio de la adversidad?, ¿Dejas que la desesperación llene tu mente, o acudes a Dios en oración, pidiendo consuelo?

Una vida comprometida con la familia

Para Tom Perry pasar tiempo en familia era un momento especial. A pesar de tener muchísimas responsabilidades, dedicó tiempo para estar en las celebraciones, tradiciones familiares, y momentos especiales. ¿Te haces tiempo para estar con tu familia o eres una sombra pasajera?, ¿participas de las reuniones familiares?, ¿te haces presente en los momentos de angustia y dolor?

Una vida comprometida con la amistad

A dondequiera que fuera, trató de ser amable, tener en cuenta a sus amigos y dedicarles tiempo y atención. ¿Te haces tiempo para socializar?, ¿eres franca y sincera?, ¿procuras lo mejor de los otros o eres envidiosa de sus progresos?, ¿es la amabilidad una cualidad que te caracteriza o impones tus ideas?

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Una vida comprometida con Dios

Desde su nacimiento hasta su muerte Tom Perry vivió su promesa de servir a Dios y a su prójimo. Puso de su tiempo, su cuerpo, su energía y su voluntad al servicio de su fe. Supo manifestar si reservas sus creencias y valores y fue transparente en todo. ¿Buscas a Dios aún en tiempos de gozo o eres de las que sólo se comprometen cuando las pruebas llegan?, ¿ven las otras personas a Dios en tus acciones cotidianas?, ¿honras el nombre de Dios en tu forma de vivir?

Tom Perry vivió una vida comprometida y de esa promesa hizo una misión, ¿puedes hacerlo tú también?

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Marta Martínez Aguirre

Marta Martínez es de Uruguay. Posee una licenciatura en Psicología, y un posgrado en Logoterapia. Ama todo lo que hace y adora servir. Es especialista en atención psicológica domiciliaria. Contacto: