La verdadera química detrás de la adicción

Nuevos estudios muestran que, más que la química, la falta de apoyo familiar está en el origen de la adicción.

Denhi Chaney

La adicción tiene muchas facetas. Muchas formas de entenderla, estudiarla y confrontarla. Entre las más populares están aquellas que la estudian a partir de fenómenos psicológicos (como son la depresión y la ansiedad), así como los neurológicos, es decir, lo que sucede en el cerebro. A partir de estas dos perspectivas, hemos llegado a entender mucho de la persona adicta, desde lo que genera la adicción, hasta lo que la mantiene. Sin embargo, entre las menos populares está el estudio de la adicción desde el punto de vista social y familiar. No cabe duda que el ser humano es social por naturaleza. Es decir, no puede llevar una vida feliz cuando se aísla por completo.

Es por ello que Bruce Alexander, profesor de psicología de Vancouver, se preguntó si las cosas serían diferentes si una adicción se viviese en compañía, y no en aislamiento. Para responder esta pregunta, hizo un experimento de laboratorio con ratones, en donde a un ratón en aislamiento se le ofrecía agua con drogas, y a otros se les ofrecía la misma droga, pero se les dejaba en compañía. “A los ratones que llevaban una buena vida no les gustó el agua con droga. En general, evitaban beberla y consumían menos de un cuarto de las drogas que tomaban los ratones aislados. Ninguno murió. Mientras que los ratones que estaban solos e infelices, se hicieron adictos. No le ocurrió lo mismo a ninguno de los que vivían en un entorno feliz”. En este punto, los ratones y nosotros no somos diferentes: necesitamos de otros –en especial familiares– tanto para prevenir una adicción, como para vencerla. A continuación te presento las razones por las cuales esto es así:

1. Una persona solitaria, casi siempre es infeliz

Mis mayores momentos de felicidad siempre han sido por el amor que le tengo a otra persona: mi esposo, mis hijos, mis hermanos y hermanas, etcétera. Es difícil sentir verdadera felicidad si no tenemos a nadie, y esta misma infelicidad crea un hueco que se intenta llenar con la “felicidad” superflua que genera la adicción. Aunque puede ocurrir, en general una persona feliz no buscará drogas para llenar un hueco, pues éste no existe.

2. El amor incondicional

Tener verdaderos amigos y a nuestros familiares cerca, nos ayuda a sentir un amor incondicional, donde somos amados a pesar de todos nuestros defectos. Este tipo de amor no se encuentra en relaciones superficiales y, definitivamente, es difícil de obtener cuando estamos solos, pues la mayoría tenemos la tendencia de considerar nuestros defectos mucho más grandes que nuestras virtudes.

3. Una razón mayor que uno mismo

Cualquier persona que quiere vencer una adicción necesita una razón para hacerlo. La razón ideal, es hacerlo por uno mismo y nuestra felicidad. Sin embargo, esto es muy difícil de lograr cuando estamos solos, pues sentimos que no merecemos nada. Quienes lo logran, por otra parte, empiezan a sanar porque tienen una razón mayor que ellos: su familia. La familia siempre ha sido una razón, si no es que La Razón, por la cual una persona vence su adicción y conoce la verdadera felicidad.

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No necesitas saber de tanta química para entender un concepto fundamental para cualquier persona adicta: la adicción no se previene, ni se sana en soledad.

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Denhi Chaney

Denhi Chaney es egresada de la Universidad de Brigham Young con maestría en Terapia de Matrimonio y Familiar. Denhi también es esposa y madre de un niño. Puedes contactarla en .