Es mi decisión y no estoy dañando a nadie más

Si estás a punto de tomar una gran decisión en tu vida, no puedes dejar de leer este artículo.

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  • Desde muy joven, Luisa siempre quiso hacerse un tatuaje, pero sus padres con una u otra razón lo impidieron. Ya cuando ella salió de casa y tenía "su propia vida", se tatuó y cuando mostró su nueva adquisición a la familia, ellos se mostraron apesadumbrados y un tanto decepcionados. Luisa se molestó por sus reacciones y una discusión familiar comenzó; en cierto momento de la trifulca Luisa gritó: "¡Es mi decisión y no estoy dañando a nadie más! ¡Es mi cuerpo y yo sé lo que hago con él!" La discusión terminó y la familia no volvió a mencionar el tema.

  • Pasaron algunos meses y la hermana menor de Luisa enfermó seriamente. Los tratamientos iniciaron, entonces se requirieron algunas donaciones de médula ósea y de sangre; toda la familia participó, excepto Luisa: los médicos no aceptaron la donación de ella por algunas complicaciones relacionadas a los tatuajes. La comprensión y afecto de la familia hacia Luisa no lograron hacerla sentir mejor por mucho tiempo: ella se sentía profundamente culpable por pensar que sus decisiones solo le afectaban a ella, y a nadie más.

  • La historia anterior en verdad sucedió hace algunos años y, aunque hoy en día la tecnología y la medicina han avanzado considerablemente, hay cosas que no cambian, que a pesar de los años siguen inmutables y firmes. Por ejemplo, el afrontar las consecuencias de nuestros actos y entender que siempre esas consecuencias alcanzan a quienes más amamos.

  • Antes de decidir algo importante, toma tiempo para pensarlo

  • En verdad son muy pocas las cosas importantes que debes decidir en el momento. De hecho, hay cosas que puedes decidir aun antes de que sucedan o las debas enfrentar. Siempre tómate tu tiempo para pensar y reflexionar sobre lo que harás; no cedas ante los impulsos, que fácil vienen y fácil se van.

  • Ten la humildad de tomar consejos

  • Consulta con un especialista, familiar o quien ha pasado por lo mismo. Mientras te tomas el tiempo para pensar y decidir, indaga la opinión y experiencia de otras personas. Consulta un especialista y pide opiniones; actualmente las redes sociales y el internet facilitan el acceso a mucha información que te permite comparar, así como tener más y mejores elementos para tu toma de decisiones. Haz una lista: en un lado anota todos los "pros" (las cosas buenas y consecuencias positivas que esperas obtener con esa decisión) y luego, del otro lado, anota todas las "contras" (las cosas negativas que te puede acarrear esa decisión). Finalmente, sopesa lo que puedes lograr, contra lo que puedes perder. Mide tus finanzas y reservas emocionales y físicas, considera todas las posibilidades antes de decir sí a algo o alguien.

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  • Trata de visualizar a futuro

  • Visualiza la afectación que tendrá tu decisión en cinco o diez años y a las personas que se verán implicadas y afectadas. Cuando piensas que "nadie se va a enterar" o a "nadie más va a afectar", es porque eso seguro va a suceder, ahora o en el futuro. Por muy buenas que sean tus intenciones, si se trata de ocultar algo a alguien, habrá consecuencias y, seguramente, corazones rotos.

  • Busca y estudia otras alternativas

  • Tomar las cosas con calma y resolverlas con "la cabeza fría" siempre te permitirá investigar otras opciones y buscar o crear nuevas alternativas. Siempre habrá una manera diferente de hacer las cosas.

  • Nunca decidas algo importante, si no estás en calma

  • Nunca tomes decisiones cuando estés muy contento, muy enojado o de manera precipitada. Los estados de euforia o los sentimientos intensos, con frecuencia nos hacen cometer errores. Nuevamente, deja que esos sentimientos vuelvan a su sitio, que se calme el ánimo y el espíritu, y entonces decide. Piensa si es ético o moral, si te va a ayudar a sentirte mejor un momento o te traerá felicidad duradera.

  • Revisa tus sentimientos y consulta a Dios

  • Algunas personas nos recomiendan hacer una introspección personal, "consultarlo con la almohada" y considerar también cómo te sientes y lo que tu cuerpo te dice. Llámalo instinto o "sexto sentido", pero considera esa voz que desde tu interior te invita a hacer algo o a encaminarte hacia uno u otro sentido. Generalmente, ese sentimiento es correcto y entre más lo escuches, con mayor facilidad podrás seguirlo. Si eres una persona creyente, considera a Dios en todos tu hechos, contrasta lo que deseas con los valores que sabes son correctos.

  • Esta vida consiste en tomar decisiones, en experimentar las cosas y, muchas veces, cometer errores y asumir las consecuencias. Cuando hemos decidido de manera inadecuada, podemos aprender del error y sinceramente buscar no volver a cometerlo. Si es tu caso, además enseña a otros de tu experiencia y apoya a quien cometió el mismo error y no sabe cómo enmendar o seguir adelante. Puede ser la mejor manera para que uno mismo siga su camino, sin cometer por lo menos el mismo error.

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Escritora, esposa y madre de tres hijas. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.

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