La tarea más difícil de la maternidad es…

Te invito a que reflexionemos juntas sobre la tarea más difícil e importante de la maternidad... ¿sabes cuál es?

Marilú Ochoa Méndez

Para Cynthia, la tarea más difícil de la maternidad es lidiar con la culpa: su vida profesional está despegando hermosamente, pero por las noches sueña que sus hijos se ahogan en una barca y ella no puede alcanzarlos. Susana, por su parte, considera que la parte más difícil es mantener su actitud tranquila y amorosa durante todo el día, ya sea que su hijo raye las paredes, ensucie su uniforme un minuto antes de la hora de entrada a la escuela, o que la abrace con sus manos llenas de chocolate cuando usa su saco más lindo.

Para mí, la parte más difícil es querer y tener que hacerlo todo. En verdad me vuelvo loca cuando necesito atender pendientes de mi trabajo, consolar niños que lloran, aguantar que se eleve interminablemente la montaña de ropa por planchar, soportar un dolor de cabeza y lidiar con un nuevo pleito por que mi hijo vio muy feo a su hermana pequeña. Y mi reflexión personal es que mi experiencia, la de Cynthia, la de Susana, y tal vez la tuya, tienen un origen común. Y En este texto quiero proponerte tips prácticos para lidiar con la que considero, la parte más difícil de la maternidad: ser una mami fuera de foco.

¿Fuera de foco?

¿Te has asomado a través de una cámara fotográfica manual? ¿has visto cómo es preciso mover el lente cuidadosamente hasta que la imagen que capta este aparato es la misma que está fuera de él? En mi experiencia, el talón de Aquiles de nosotras las madres, siempre es encontrarnos fuera de sintonía con nuestros para qués, y nuestros por qués para asumir la tarea de la maternidad, y comenzar a “soportar” la vivencia de la maternidad, a resignarnos a escuchar mil veces al día “mamá-mamá”, cuando al fin te sentaste a descansar, cuando te diste una escapada al baño, cuando estás en esa llamada tan importante.

Me refiero en concreto a la duda, el desánimo, la falta de fe en una misma, la soledad, la falta de fuerzas, el cansancio que se ha acumulado tanto en las bolsas debajo de tus ojos, que te apachurra el corazón.

Cuando comenzamos a soportar las tareas de la maternidad, y no llegan las miradas mágicas, o nuestros ojos están tan cansados que no pueden apreciarlas, es cuando las mamis debemos hacer un alto, porque cerrar los ojos y el alma a nuestra labor nos puede amargar, y hará de nuestra labor un suplicio para nuestra familia y nosotras mismas.

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Mantener el plan de vuelo, siempre

En el libro 7 Hábitos de las Familias Efectivas, Stephen Covey comenta una metáfora que me enamoró: dice que el piloto de un avión, siempre tiene un plan trazado: saldrá de la base y se dirigirá a un lugar, procurará evitar las tormentas, tomará el camino que lleve con bien a todos a su destino. Ya en el aire, es probable que no pueda seguir exactamente la ruta propuesta, ¡en el aire no hay caminos! Y el cielo es imposible de predecir. Entonces, el piloto debe siempre recordar hacia dónde va, y discernir la manera mejor de lidiar con lo inesperado sin alejarse de su meta.

Ser mamá tiene la característica de que es siempre inesperado. Al fin llevaste al cine a tu pequeño de tres años, pero lo que en tu mente era la mejor experiencia del verano, para él fue un sobreestímulo sensorial, ¿quién lo iba a imaginar? Puedes permitir que las experiencias frustrantes te desinflen, o puedes siempre tener en mente tu plan de vuelo, y mantenerlo a pesar de los cambios de clima, de ánimo, de actividad.

Para mí, la experiencia más difícil de la maternidad ha sido vivir olvidándome de este plan: amar incondicionalmente a los míos a pesar de todo. Evitar que las pequeñas tormentas que ahogan y a veces asustan, me impidan ver que tengo en mi hogar los más grandes tesoros del universo.

Ahora, ¿cómo mantenerme enfocada?, ¿cómo considerar siempre este plan de vuelo?

1. Elaborarlo

Por encima de que tus hijos sean exitosos, desarrollen habilidades, tengan amigos, o hagan crecer su autoestima, hay algo en tu corazón: amarlos siempre, por el hecho de ser quienes son. Procura llegar al fondo de tu alma y gravar (con un punzón, y sobre una roca) lo que es en verdad importante para tu hijo, más que una mamá siempre perfecta, una mamá presente y amorosa con hijos amados de verdad.

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2. Compartirlo

Ayuda a tu esposo y a tus hijos (y por qué no, a tu familia extendida también) a mirar con estos nuevos ojos lo que es en verdad fundamental para los tuyos, y a que te ayuden a no olvidarlo en los avatares de la vida.

3. Retomar el rumbo

Ten fe, es verdad que el amor siempre triunfa. Ten paciencia contigo misma y con los tuyos. Haz como indica el viejo proverbio oriental, cuando te sientas sobrepasada, date un momento, espera a que el agua y la tormenta se calmen, para ver en realidad a tu alrededor, y para nunca más perder de vista lo más importante, y es que como bien dijo Luther Lakota: la tarea más difícil de ser padres no es la de controlar el comportamiento de los hijos, sino controlar el propio. Tú lograrás tener tranquilidad, si conoces perfectamente hacia dónde encaminas esta hermosa nave, y con tranquilidad y visión, ten por seguro que llegará con bien a su destino.

Toma un momento para compartir ...

Marilú Ochoa Méndez

Enamorada de la familia como espacio de crecimiento humano, maestra apasionada, orgullosa esposa, y madre de siete niños que alegran sus días. Ama leer, la buena música, y escribir, para compartir sus luchas y aprendizajes y crecer contigo.