Esta es la razón por la que has engordado, pero de la que no tenías ni la menor idea

Si has subido de peso y no sospechas la razón, este puede ser tu caso. Espero te ayude y TE AYUDES.

Erika Otero Romero

Toma las palabras que leerás a continuación no como una recriminación, sino como la voz en off que trata de hacerte ver lo que no has podido mirar, por efectos del miedo y la tristeza.

Quiero preguntarte algo: ¿En los últimos tiempos, te ha empezado a preocupar ese aumento de peso que no tienes idea de dónde vino? Pues bien, debes saber que eso que te hizo engordar tiene que ver con el síndrome de abandono.

Sí, tienes que saber que tu aumento de peso se debe no a una alimentación deficiente, tampoco a la falta de ejercicio. Lo que te hizo subir de peso fue el miedo, el sentimiento de abandono, la carencia de amor, la desvalorización, la desprotección. Todas esas emociones que sufriste y que se manifestaron en impulsos inconscientes que te llevaron a tener hábitos alimenticios pobres.

¿Te has preguntado la razón de tu sufrimiento?

Aunque muchos se empeñen en negarla, la razón del sufrimiento tiene que ver con el poder de enseñarte una lección, de hacerte fuerte para luego desaparecer de tu vida dejándote el regalo de la lección aprendida. Lo que ocurre contigo es que no sabes cómo entender y enfrentar esos malos momentos, y las emociones que con ellos vienen. Es decir, al no saber cómo enfrentar la soledad, el sentimiento de abandono, desprecio y desamor, lo que haces es comer para intentar manejar todas esas emociones, incluso la ira. Con lo cual comienzas a subir de peso.

¿Tiene solución?

Por fortuna, sí. La solución se hará manifiesta en el mismo momento que seas capaz de darte cuenta que todas esas emociones tienen que ver más con tu pasado ya lejano. Reconoce que ahora es otro tiempo, donde puedes hacer el cambio, porque estás a salvo. Así es, todo ese dolor convertido en grasa corporal dejará de crecer cuando aprendas a dejar el pasado y el rencor atrás, es decir, debes “pasar página” en el diario de tu vida. Aquí algunos consejos para lograrlo.

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1. Derriba los muros defensivos

Es necesario además que seas consiente que has engordado a manera de defensa. Quieres que esa grasa corporal sea el muro defensivo que te ayude a protegerte de los demás, al alejarte de ellos. Lo interesante es que ese muro podrás derribarlo cuando quieras, ya que fuiste tú quien lo levantó. Cuando finalmente puedas tumbarlo te darás cuenta que tendrás paz y libertad emocional. Créeme cuando te digo esto: tú puedes derribar todos tus muros mentales y emocionales.

2. Elimina la culpa y la vergüenza

Debes dejar de sentir vergüenza y de sentirte culpable; abandona el rencor y perdona a quienes te han dañado. No pienses en las injusticias de las que has sido víctima, porque todos han tenido que pasar por algo difícil y han aprendido de valiosas experiencias que les ayudan a no volver a cometer el mismo error.

3. Busca equilibrio y paz interior

Procura guardar la calma en momentos difíciles, pues si dejas que el estrés gobierne tu vida, enfermarás y empezarás a comer de manera descontrolada, subiendo de peso y empezando de nuevo un sube y baja emocional que, si no das por terminado ya, va a acabar con tu vida.

4. Rodéate de amor

Algo más importante que todo lo antes expuesto: rodéate de tus seres amados, de esas personas que sabes que te aman: tus padres, hijos, hermanos, pareja, amigos cercanos y -por qué no- mascotas. Ábrete y muéstrate dispuesto a recibir todo el cariño que puedan darte. Esa es la mejor cura y la ayuda que requieres para el restablecimiento de tu relación contigo misma y con el mundo que te rodea.

Por último, no olvides a tus hijos, ellos aprenden de ti TODO. Cuida que no sean el reflejo de tus malos momentos y una réplica de tu dolor, pues si algo debe recibir un niño es amor y buen ejemplo, fortaleza para enfrentar el mundo y es tu responsabilidad dárselo. Fortalécete y fortalécelos a ellos con tu amor y seguridad en ti misma.

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Erika Otero Romero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.